26 de octubre de 2009

Para dentro, Romerales...




Lourditas Cano despachaba con diligencia su botica en la popular serie “Farmacia de Guardia”. La versión noventera del humor costumbrista español, los líos amorosos, los cortejos castizos y la caspa patria se apiparon durante años de las aspirinas y lavativas dispensadas en la famosa farmacia de Antena 3. Era el inicio de las cadenas “privadas”, de la segmentación de las audiencias y de la supuesta implantación del pluralismo televisivo.

Desde hace unos días, Isabel Bas es la nueva boticaria de moda. Debajo de su bata blanca escondía los chanchullos que su marido, Francisco Camps y sus amigos “gürtelianos”, tramaban en su rebotica. 15 años después del último episodio de Farmacia de Guardia, su versión actualizada es igual de cutre y precaria que la de entonces.

Sin embargo, y pese a los intentos fallidos, Paco Camps nunca llegará a ser aquel Carlos Larrañaga postinero y bien trajeado que intentaba recuperar el amor de la hacendosa Lourdes Cano. O tal vez sí se parezcan demasiado. Ambos personajes, el marido de la boticaria de ayer y el esposo de la de hoy, vivían y viven del cuento.

Y me pregunto… ¿venderá Isabel Bas la píldora post-coital?

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