29 de octubre de 2009

Si un toro viniese aquí y pudiera hablar...

He visto cosas que vosotros no creeríais... falos microfónicos que se envaran durante casi un minuto, y sin viagra... gente interrumpiéndose en cada intervención y acusando al resto de no tener ni idea de esto o aquello... es el debate de "59 segundos".

El tema principal de esta edición ha sido la corrupción política, aunque en mitad del mismo, la moderadora ha invitado a Sánchez Dragó y Pilar Rahola (que son como Pajares y Esteso pero con gafas) para que hablaran de los toros y de la propuesta de la Generalitat catalana de prohibirlos. Después de los galimatías de Dragó, han comenzado a hablar otros invitados.

El pene de mando de Luis Herrero se  iza y toma la palabra para decir:

- Si un toro viniese aquí y pudiera hablar, diría que el lugar donde quiere morir es la plaza ...

Quiero imaginarme al toro arreglándose la pajarita delante del espejo, acicalándose antes de acudir al debate. Se mira al espejo y repasa los argumentos que expondrá. Los murmura para darse algo de ánimo. Está nervioso. No sin razón ha oído que produce más miedo hablar en público que afrontar la propia muerte. Sabe que cuando diga lo de "a los toros nos gusta morir en la plaza", todo el mundo lo mirará asombrado porque los toros no suelen hablar.

Ahora el toro está aplicándose en sus axilas un poco de desodorante roll-on (es muy pijo y por eso utiliza el anglicismo). Está dispuesto a apoyar a Luis Herrero y reforzar sus argumentos:

- Si se hiciera una encuesta entre todos los toros de España... y digo los de España... más del 80% opinaría que quiere morir en la plaza...

Sánchez Dragó apoya a esa mayoría absoluta de toros y apela en su intervención a la libertad de expresión de la democracia americana que tiene su origen en Jefferson, uno de los padres de la Constitución americana que tenía la costumbre musulmana de limpiarse el ano con la izquierda y... "Fernando, por favor, que ya se te ha bajado...". Pero él es inasequible al desaliento:

- Si Jefferson pudiera estar aquí, diría que nadie puede coartar la libertad de un hombre que quiere ver una corrida y menos la libertad de expresión de un toro que quiere hablar en nombre de más del 80% de los toros de España.

Es lo mismo que defiende Aguirre, la lideresa. Ella también está a favor de la libertad de expresión... siempre que sea la suya. Si es la de Manuel Cobo, entonces debe morir... porque Manuel Cobo es como un toro(frase que suscribe el de Ubrique).

A vueltas con la libertad de expresión y la timidez, el candidato del British National Party, Nick Griffin, fue admitido el otro día en la plaza de la BBC inglesa con la idea de inmolarse ante la opinión pública. Nadie cree que quisiera hacerlo, pero decir que su amigo personal, el jefe del Ku-Klux-Klan, es un tipo nada violento y muy simpático despertó las risas de los allí congregados.

La gente debe poder hablar. Su silencio podría ser más horrible que la necedad de sus palabras. Así, además, evitamos que Luis Herrero hable por ellos, aunque sean toros.

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