15 de diciembre de 2009

La culpa de todo la tiene Wyoming




Magu, llevas razón con lo de Jerman, quienes le conocimos hace más una década en los bares de Malasaña no tenemos la mínima duda: iba pedo y/o muy puesto. Pero Wyoming ha perdido la gracia (y eso que a veces le vuelve).

Han acabado por disgustarme el Wyoming y sus fans: han logrado convertir mis conversaciones sobre política en una sucesión de chascarrillos. La gente le ve y se siente eximida de leer o ver algo más. Hablar de política (no digamos hacerla) ahora es como si intentase mejorar mis orgasmos con el conocimiento que proporcionan los chistes verdes.

Encima:

1. No me resulta simpático (ni original) rodearse de tías buenas, para reírse de ellas, haciendo de Santiago Segura, algo cultureta y pretendidamente progre (esto es, algo menos salido, pero con igual tono de onanista compulsivo).

2. Atizarle de seguido a Aznar (para que ZP salga ganando en la comparación) está tan visto como criticar a Fraga para ensalzar a Felipe González. No cuela. Y, además, es la mejor razón del ex- para volver: sigue en los medios, que es de lo que se trata.

3. Buscar publicidad provocando a la caverna facha o a los competidores de la misma franja horaria es lo que tiene: ya puestos, te ganan en pasaos.

4. H. Terstch, igual que Berlusca, no se merecen mi compasión y menos aún mi solidaridad; en todo caso... otro par de hostias. Que sólo un loco o un borracho hayan sido capaces de habérselas dado indica nuestro nivel de pasividad, es la única vez que no se han ido de rositas. Que tengan seguidores (y no pocos), también denota el nivel de degradación de sus competidores. La prueba de W. (de Berlusa ya hablaremos):

5. Quien afirma lo siguiente tampoco merece un ápice de compasión y solidaridad:

"Es más, “mis famosos vídeos” los vi en Internet cuando empezó el lío. En el programa no me entero de muchas piezas porque es en directo y estoy a otras cosas. Me extrañó que me quisiera demandar a mí, que soy el presentador, pero si se sintió ofendido, está en su derecho."

Era el Wyoming, en su periódico, en la contraportada de este sábado.

Lo dicho, igual que F. González y todo corrupto que se precie es un "enterao": ha sabido de sus encándalos por "la prensa". Pero el Wyoming es más moderno y los vio "en Internet".

Si no es director del progama, ¿qué significa ser su "presentador estrella" tal como se autodefine en la web del programa?

Y si un "presentador estrella" no es responsable ni supervisa los contenidos que presenta, ¿qué es? ¿Un mandado que va de estrella? ¿Mandao de quién?

Y si "las estrellas" descargan sus responsabilidades en los subordinados, ¿qué justifica su diferencia salarial? ¿Cuánta es?

Antes dirigir un programa era presentarlo; es decir, no sólo contar chistes, sino dar la cara por el programa, todos y cada uno de sus contenidos y trabajadores... sobre todo si eran de/l humor, que se lo pregunten si no a El Papus.

El Wyoming va a acabar por dar veracidad al fake que él mismo preparó para los de Intereconomía. Los idiotas de ellos cayeron entonces. El idiota de él cayó para mí el sábado. Hizo realidad el vídeo de la becaria.

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