20 de febrero de 2010

Pornopolítica (2)

SEGUNDA ENTREGA (PRIMERA)

Como señala Jordi Claramonte, la pornografía bascula entre las fantasías de dominio y sumisión. Las 11.000 vergas de Apollinaire son el culmen de la humillación entendida como vía de placer. Fanny Hill, en cambio, es una puta cuyo placentero trabajo le permite ascender socialmente mientras goza de la sumisión. Estos dos formatos replican los estereotipos políticos que distingue George Lakoff. La derecha representa a un padre estricto y la izquierda al padre cuidador. Aznar y Zapatero en lo doméstico. Berlusconi y Obama en lo internacional. Para no herir más sensibilidades, centrémonos en los de fuera.

Las imágenes de Vila Certosa recogían el deseo de dominio del italiano medio que, a falta de otros atributos, se exhibe como vergalludo seductor. Berlusconi es un Rocco Sigfredi con un único mensaje “toma, toma y toma”. Su antítesis sería la “Obama Girl”, el spot electoral más visto del entonces candidato demócrata. La moza mulata que lo protagoniza representa un EE.UU. mestizo que a ritmo soul y escorzos softcore disfruta de su entrega al líder y susurra “dame más y más”. Disculpen la ordinariez, pero a esto hemos llegado. Comparen los videos en Youtube, si les apremia el morbo. No son tan explícitos... pero casi. Y no por casualidad uno rezuma a masculino y otro a femenino. Como las botas de Aznar en la mesa de Bush y el gobierno “rosa” de ZP (Berlusconi dixit).

Lakoff teoriza que la derecha representa la imagen del padre que exige a sus hijos – los ciudadanos - que compitan sin más ayuda que la propia. Premia al ganador, castiga al incompetente y muestra tolerancia cero al díscolo. Reclama esfuerzo e impone orden. La izquierda, en cambio, resulta más maternal: hace de padre provisor que procura más cuidados al vástago más débil, concede más oportunidades al perdedor e incentiva antes que castiga.

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