24 de febrero de 2010

Zelig y el Hombre-Lobo

Desde hace tiempo intento no perderme la enorme creatividad con que los partidos despliegan su comunicación política. Antes de que se vayan todos, como decía Monedero, habrá que inventar nuevos partidos. Pero mientras, ellos nos intentan convencer de que si se van, volverán con otras caras.


¿Quién es Rajoy? Es Zelig, ese personaje de Woody Allen que se metamorfoseaba en lo que tuviera cerca, en busca de cariño y aprobación. Rajoy lo ha intentado casi todo: desde hacer queso hasta servir en comedores sociales, pasando por "hacer" de parado. Quiere convencernos de que necesita cariño. Cualquiera se podría identificar con él. Porque a todos nos encanta hacer quesos, dar de comer al pobre y solidarizarnos con el parado, como si pudiéramos disponer de la comida y el trabajo de los demás.



¿Y quién es Zapatero? Está claro que Zapatero es el hombre-lobo. Mordido por los lobos de las agencias de calificación de la deuda, Zapatero sufre extrañas transformaciones cuando en la noche de la crisis aparecen los datos del déficit público español. Entonces ZP comienza a aullar desde la televisión para convencer a los bancos de que, si hace falta, privatizará las pensiones. Al día siguiente, tras la orgía neoliberal, ZP llora porque sabe que ha sido malo... muy malo, y vuelve a decir que los trabajadores no pagarán esta crisis, entre lágrimas...


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