21 de marzo de 2010

Periodismo incestuoso

El otro día estuve leyendo en "Diagonal" una entrada del blog de Rafael Reig. A Rafael Reig lo despidieron de "Público" porque, como él dice, "las broncas se debían a mi fea costumbre de dar nombres y señalar con el dedo". Cuando entró en Público dejó claro que no iba a hacerle el juego al PSOE. El entonces director Nacho Escolar admitió esa declaración de principios. Después, Monteira, ex-El País, sustituyó a Escolar y, en un año, Reig estaba en la calle.

Hace poco, Felix Monteira fue nombrado Secretario de Estado de Comunicación. ¿Es la historia de siempre? ¿Pago por servicios prestados o de servicios por prestar? ¿Es, como dice Reig, de nuevo el incesto del periodismo y la política en España; ese incesto que va poco a poco creando generaciones más taradas de profesionales? Primero echaron a Escolar, después metieron a Monteira, después echaron a Reig, más tarde premiaron a Monteira... no sólo por lo que ha hecho sino por lo que hará a partir de ahora.

Los antropólogos deberían estudiar este caso de manera científica. Visitar una aldea de provincias, como Madrid o cualquier otra, e intentar establecer comunicación con los periodistas y los políticos, estudiando sus modos de vida y su tendencia a la endogamia. También podrían hacerlo con las universidades... con la justicia... en fin, intentar descubrir por qué dos siglos después de la Ilustración, después de de posmodernidad, aún el clan, la tribu y la casta siguen siendo las instituciones centrales en España.

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