7 de marzo de 2010

¿Por qué es tan complicado entender el crédito?

¿De qué manera se ha construido socialmente en los medios el problema de los bancos para que nadie se sienta realmente agraviado? De pronto sabemos que el Estado tiene que inyectar en los bancos una cantidad considerable de dinero de las propias arcas del Estado. Ese dinero es público, nos pertenece a todos. Nadie dice por qué es imprescindible hacer esto, si es que lo es. Nadie dice cómo se va a devolver ese dinero, si es que se devolverá.

No se construye un problema social, si no que se hacen vagas afirmaciones acerca del sistema capitalista, como que hay que refundar el capitalismo (Sarkozy), como que hay que hacer un paréntesis en el mercado (Díaz Ferrán), como que los trabajadores no pagarán esta crisis (Zapatero), como que para mantener las pensiones es necesario retrasar la edad de jubilación (lobby de economistas), como que para salir de la crisis es necesario una reforma laboral (Banco de España). Hemos oído muchas de estas cosas, pero lo único que reluce en toda la crisis es tema del empleo, un problema que fácilmente se puede cargar en el debe de Gobierno y que tal como está planteado parece no tener ideología.
Sin embargo, el tema del empleo es sólo un síntoma de un problema mayor, el de la creación de la deuda y de los actores que tienen el poder para crearla: los bancos. El papel que se concede aquí a la gente es el de sospechosos consumidores que tienen miedo del futuro. No lo invento, es el papel que nos otorgan en el anuncio de “estosololoarreglamosentretodos”. Ahí se apela a la confianza que deberíamos tener en el sistema. Pero… ¿cómo pueden pedirnos confianza si los que reparten el crédito no la tienen en nosotros? ¿A qué particular o empresa está ahora dando crédito la banca? ¿Por qué finalmente el Instituto de Crédito Oficial ha tenido que disfrazarse de banco público? Lo decía el otro día Niño Becerra y todo el mundo puede comprobarlo. John Fat nos recomendó hace unos días un sitio donde gente realmente indignada se rebela contra el “esto solo lo arreglamos entre todos”. Visítenlo, insistimos.

No sé si es que la gente se ha sentido algo culpable con este problema por el hecho de haber jugado también a la bolsa. Ignoro si nos parece un problema demasiado remoto y lejano de nuestras vidas cotidianas. Quizás, y esto es lo que me parece más posible, la mayoría aún no tenemos ni idea de qué se puede hacer, de cómo se puede hacer y de si tendrá algún resultado.

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