5 de abril de 2010

13-M y Garzón


Fragmentos de un artículo, no publicado por Público, tras un mes de espera... y así seguimos.

Por eso, nos autoconvocamos de nuevo en la misma calle y sitio que el 13 de marzo de 2004.






COLAPSO Y PSEUDOCRACIA


Ciertas mañanas pareciéramos amanecer ante el colapso de una esfera pública que, en vez de controlar a nuestros representantes, los blinda para que sus intereses privados medren a costa del nuestro: el interés (del) público. Inmunes a la presión popular, los actos y palabras de quienes nos gobiernan les resultan impunes, tras quitarse de en medio el contrapoder que los sujetaba. Ocurrió en los tres días previos a las elecciones de 2004. Y si decapitan a Garzón (por sus licencias al procesar al franquismo; no en otras causas) esta “democracia clerical” enseñará de nuevo sus vergüenzas. Si le inhabilitan para impedirle investigar las corruptelas del PP, sus líderes se cubrirán, si cabe, de más oprobio. El funeral de Estado de las víctimas del 11-M sirvió de excusa para un pelotazo de la Gürtel. Mayakovski les escupiría: “tenéis suerte, sobre los muertos no cae vuestra vergüenza”. Les traen al pairo, sean los muertos del yihadismo o de la dictadura.



El 13-M salvó la línea de flotación de unas elecciones democráticas.
Aquellas lo fueron porque justo antes de votar la ciudadanía logró, a duras penas, abrir el debate que identificaba la mentira y la incompetencia, las sancionaba en público y les exigía retirarse de la carrera electoral. No fue esta la vía seguida. Ni antes, ni después del 14-M.


Las cibermultitudes se convocan de nuevo, esta vez, promoviendo una concentración frente a la Audiencia Nacional para el día en que sea suspendido Garzón. A las 20h en la calle Génova; enfrente de la sede del PP, justo donde el 13 de marzo de 2004 dijimos que ya bastaba de pseudocracia: “Le llaman democracia y no lo es. No lo es”.

El artículo completo aquí y aquí

Más sobre el asunto: ya somos un "rogue state", un estado gamberro al margen de la justicia internacional.

1 comentarios:

JLV dijo...

Clarificador esto que escribes. Es necesario seguir urdiendo memoria para que no tengamos que llamarla "democracia melancólica". La melancolía es el sentimiento de añoranza de algo que nunca existió. Mayor Oreja, por ejemplo, recuerda la dictadura como un tiempo muy apacible... aunque para una mayoría, para muchos que ni siquieran votaron la Constitución (unos 2/3 de la población actual), no hay muchos recuerdos... y a veces sí melancolía. ¿Democracia para replicantes Nexus 6 (sin recuerdos)?
¡Necesario seguir diciendo qué significó el 11-M!

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