27 de abril de 2010

El dolor y los ojos secos de Tántalo

Juan Benet... tomad respiro, va todo seguido:
"Me digo que el espacio que dibuja la reviviscencia no es el que ocupa la memoria; que la más inesperada, involuntaria e impoluta inmersión en el recuerdo no alcanza nunca al fondo de sombras donde reside el tantálico tesoro que esta cobija; que memoria y recuerdo son dos cosas distintas y que la exploración sólo conduce al dramático atisbo de un dominio propio sumergido, del que casi todo lo que aflora es falso; porque lo verdadero pertenece a otro y una fotografía no es una reproducción sino la acción devastadora de cada día; pues todas las fotografías están tomadas por la muerte" (Otoño en Madrid hacia 1950, Alianza Literaria, Madrid, 2003)

El recuerdo no alcanza nunca al fondo de sombras. El recuerdo nos lleva a lo sumergido. Lo verdadero pertenece a otro. La muerte toma fotos.

Me quedé también con tantálico, un palabro potente. Y, sin saber lo que era, sentí durante toda la semana pasada un dolor que merecía ese adjetivo y que se agudizaba al ver esa foto de arriba. La de un criminal contra la Humanidad: el último dictador milico de Argentina, al que cambiaron el arresto domiciliario por 25 años de trullo. El dolor se localizaba en los ojos, porque tras producirse esa noticia, con tanto editorial sobre Garzón y tantas fotos de homenaje al facha Samaranch, la imagen del milico-asesino apenas aparecía en páginas interiores. Leyendo a Savater, ya me dolía todo.

Dolor tantálico: El "dolor tantálico" nace, según Kant, de intentar aunar el pensar (Crítica de la razón pura), el sentir (Crítica del juicio) y el querer (Crítica de la razón práctica). Mientras en Argentina comienzan a superarlo, aquí quien razona sobre el pasado, al hilo de sus sentimientos y apunta hacia un querer compartido... sólo siente dolor. Sabía que era necesario ir a la manifestación, tenía sentimientos contradictorios, no supe con quién compartirlos... De ahí este post. Perdonad que me extienda, aún duele un poco.
Ojo seco tantálico:
Así definen los oftálmólogos los ojos que, teniendo una secreción lagrimal normal, presentan signos y síntomas de sequedad. Mejora muy poco con colirios, lágrimas y pomadas. Pues eso, que no soportaba las agüitas neutras, las lágrimas de cocodrilo... tanta pomada. ¿Dónde, junto a quién y con qué lema denunciar las ausencias definitivas, los olvidos inducidos, las vejaciones perpetuadas?

Y ahora un cuento: «Tántalo, hijo de Zeus, fue invitado a comer con los dioses, pero abusó de su hospitalidad y comunicó a los mortales las delicias de la ambrosía. Los dioses le castigaron a vivir dentro de una laguna del Tártaro, cuyas aguas cubrían parte de su cuerpo y cuyas orillas estaban bordeadas de árboles frutales. Pero cada vez que Tántalo se agachaba para beber, el agua descendía alejándose de su boca y cada vez que quería coger fruta, las ramas de los árboles se apartaban de él. Por lo cual Tántalo vivía sediento y hambriento a pesar de estar rodeado de agua y alimentos (Juan Murube del Castillo)». Escuché durante toda la semana pasada a los que presumen de habernos regalado una libertad sin ira. Les escuché a unos - los del PP - invitarnos a comer y beber esa tremenda ambrosía, a los otros que la reivindicásemos juntos, pero también "sin ira"... y cada vez que lo intentaba los omnipresentes dioses del Olimpo aumentaban mi sed, mi hambre... mi ira.


Quedan por comentar las razones concretas por las que no fui a la manifestación de Madrid, a pesar de que aquí uno de mis textos sirvió para convocarla, también aquí.


(1) Pasé todo el sábado, de mañana a noche, currando en La Tabacalera.


(2) Prioricé tejer una red de carne y hueso, construir un espacio que ya hemos ofrecido a la Plataforma que convocó las movilizaciones del sábado.... Para lo que penséis y cuándo queráis y lo sintáis preciso. Si lo véis: el próximo encierro aquí.

(3) Son las redes autogestionadas y de base las que mantendrán en pie, pase lo que pase en los juzgados y en los pasillos del Congreso, las demandas de Justicia Universal y fin de la Impunidad. Las que no tragarán con los (a)paños calientes. Las únicas que seguirán pidiendo para Fraga el mismo final que Pinochet.


(4) Cuando supe que Almodóvar leería el comunicado de la manifestación en Madrid, aquel dolor, como de Tántalo, desapareció. Me sentí Kant, pero con las cosas resueltas; que ya es decir y pretencioso por mi parte escribirlo. Pero ¡qué cojones!: Supe que mi lugar era la antigua Fábrica de Tabacos de nuestro barrio y no la Puerta del Sol. Sentí más próximidad. Quise más. Lo de Almodóvar, si tengo ánimos, lo explico otro día.

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