29 de abril de 2010

Garzón, ETA y Almodóvar

Algunos miembros del "mundo de la cultura" que se manifestaron Contra la Impunidad del Franquismo el sábado 24 de abril se estrenaban en estas lides. Como mucho, les conocíamos de algunas coplillas cargadas de nostalgia anestesiante: estética despolitizada. Otros se lanzaron a publicar "otra maldita novela sobre la guerra civil" (Isaac Rosa, encomiable autocrítica), tras ver que quienes buscaban a sus muertos en las cunetas también leían. Pero el tono predominante, hasta hace bien poco, fue el optimismo de Al vent, de Raimon. Sonando más y más alto que la denuncia del terror que hizo Lluis LLach en Campanades a morts de los obreros asesinados aún en 1977 por la policía del actual presidente de Sogecable, Martín Villa.

Parte del "Mundo de la Cultura de la Transición" embalsamó la II República con autohomenajes complacientes que desactivaron una memoria muy incómoda. Creyeron que al recordar a los vencidos heredaban su derrota. Su triunfo personal fue el precio pagado por la derrrota de nuestra memoria colectiva. Si además de cobrar derechos de autor por las coplillas a "Federico" (Lorca) hubiesen intentado, no sé, algo tan lógico como desenterrarlo, se habrían enfrentado a una clase política heredera, rehén y/o cómplice del franquismo institucional y sociológico. Nunca presionaron a los gobiernos de UCD, PSOE o PP (menos aún al Rey) para que condenasen la dictadura y reparasen sus destrozos. No promovieron la apertura de las fosas, ni la gestación y posterior crítica de la Ley de Memoria Histórica. Dudo que sepan que en esta Ley el término "republicano" aparece sólo una vez: aplicado al Ejército, no a la sociedad civil extirpada que ahora pretenden representar.


Pero fue una gozada que Almodóvar pidiese el sábado pasado la derogación de la Ley de Amnistía. ¿Se habrá enterado? El único mensaje político que se le conocía hasta entonces era la voz en off de Fraga, diciendo "La calle es mía". Punto y final... de La mala educación. Volveremos sobre la educación cívica de Almodóvar. ¿Pero por qué este nuevo radicalismo? Él y otros muchos, ante todo, callaron. Y cuando rompen el silencio resulta difícil distinguirlo de una autopromoción. Callaron la boca ante el revisionismo negacionista de Pío Moa y la abrieron con los proxenas peperos del dolor provocado por ETA, voceando tras cada atentado que "el único fascismo que queda es ETA". Reforzaron así un consenso antiterrorista, que con la condena permanente a ETA intentaba tapar el terror de Estado franquista y su reguero de sangre en la Transición. Si no lo suscribes, estás en la trinchera etarra. Pregunten a Julio Medem... claro que, como los de Egunkaria, es vasco.

El fascismo cuenta con el control totalitario del Estado y ETA, aún siendo una organización totalitaria - como todas las que confunden la política y la guerra - por fortuna siempre ha estado muy lejos de controlar a la policía o la justicia. A pesar de lo que ahora dice el desquiciado PP en su permanente huida hacia delante, del 11M, de la Gürtel, del Faisán... ETA ha sido, es, un sangriento espantajo. Un objeto de repulsa más que justificada pero cuya principal funcionalidad ha sido reforzar a un Estado - el Reino de España - que recurre a legislaciones de tintes totalitarios, como la Ley de Partidos. Aplicándola, Garzón encarceló cargos electos (que ya es pasarse) según ETA atentase o siguiese de tregua. Pero no procesó por el mismo motivo (no condenar la violencia, esta vez la franquista) a la Falange que le acabó sentando en el banquillo. Garzón - otro icono público de progresía - debió pensar que habiendo hecho los deberes tan bien con los abertzales, podía pasarse después con Franco... ya se ve que no.

Los ultras cejijuntos odian a "los de la ceja". No me extraña. Chupan cámara y subvenciones a diestra y siniestra. Almodóvar DESEO.SA (nombre de su productora) ha rentabilizado como nadie el monocultivo de la repulsa a ETA. Estaba en primera fila en la manifestación que imputaba el 11-M a ETA. Evidente. Allí estaba también la Casa Real y así Aznar cerraba campaña, para ganarla por mayoría absoluta. ¡Como para perdérselo y echársela a perder!
Sin embargo, tras la victoria de Zapatero (no antes, y sin aportar pruebas) este "manchego universal" (otro epíteto inmerecido) acusó al PP, ni más ni menos, de haber intentado dar un golpe de Estado. Aquel día de marzo de 2004 presentaba una nueva peli, La mala educación, que así se anunció en toda la prensa internacional. Eso sí, en cuanto el PP contratacó, pidió perdón. Ya lo hemos contado.Y la pregunta ahora es ¿cuando producirá el cine español algo como Sin Perdón, referido a la guerra civil? Ya hemos dicho que está filmado, pero todos piensan que es una fábula, un cuento infantil.
El pasado sábado 24 de abril de 2010, Almodóvar reincidió en su mala educación cívica y junto a Marcos Ana, el poeta represaliado que protagoniza su próxima película, leyó el manifiesto de la Plataforma contra la Impunidad. Soberbia autopromoción, que sólo un soberbio puede pensar que no se notará. Pero difícil de superar en eficacia. Otra vez gratis total. En todos los medios (inter)nacionales.

¿No hay personajes públicos con un perfil de compromiso mayor que Almodóvar? ¿No le bastaba con Marcos Ana? Un señor que, al contrario que él, es odiado por los "gays de derechas" (cuidado con este link, que es y suena muy fuerte). Resulta muy significativo que vayan contra el poeta comunista y no contra el "español universal". El monopolio de representación de la progresía que Almodóvar ejerce, su (auto)complaciente relato de la Transición, jocosa combinación de casticismo y modernidad, donde la última se impone ytodo va a mejor... (puro landismo posmo, que dice S. Ferlosio) ha convertido en clandestinos a quienes ahora debieran tener el máximo reconocimiento público.

Los pijiprogres son un enemigo a batir demasiado fácil por las fuerzas de la reacción. De hecho, son su resultado: la versión descafeinada y amable de la libertad sin ira... ni siquiera ante la dictadura... sin recuerdo de los compañeros dejados en la cuneta. En el fondo, Almodóvar somos todos: niños de pueblo que, sin formación política, nos encadilamos en la ciudad, primero por las drogas y el sexo prohibidos, luego por la pasta. Toda España, la Una, la Grande y la Libre; la de la Movida, la Transición y el pelotazo sociata; la Olímpica y la del Trío de las Azores; la de del ladrillo... somos una legión de DESEOSAS.

Por eso no fui a la manifestación del sábado y me quedé en LaTabacalera, cuando me enteré de que él leería el manifiesto, publicitando de nuevo su nueva película. No quería morirme de vergüenza, viendo a alguien como yo que, antes de acusar, no pedía perdón. Que antes de hablar, no reconocía la culpa de su silencio previo. Y que, presa del deseo, no contento con suplantar una identidad política que nunca ejerció, la exhibía, sino con afán de lucro, sí de no perder la mínima oportunidad de incrementarlo.

P.D. Habiendo escrito aquí sobre el plastautor más forrado, el novelista menos dotado y el humorista político menos comprometido... este post no era sólo una deuda, sino una obligación. Eso sí, les recibiremos a todos en LaTabacalera, con los brazos abiertos y una escoba en la mano... We the few, the happy few... cuando quieran y para lo que quieran... aquí el próximo encierro, pero con escobas para todos.

0 comentarios:

Publicar un comentario