9 de abril de 2010

Perdón, perdón, perdón...

Un día publiqué aquí una carta de reclamación al banco que me esclaviza con la hipoteca.

De esto hace ya unos meses. Esa reclamación no fue atendida. Así que continué en la escala y reclamé a la central.

Me devolvieron el dinero de la comisión. Pero, según ellos, lo hicieron por "razones comerciales" (condescendencia), no porque me perteneciera legalmente.
Como no me parecía justo, decidí sacar todo mi dinero de allí. Fui a la sucursal y me puse en la cola.
Desde su despacho, con la puerta abierta, se podía ver al director sentado en su silla de director. No me quitó ojo. Sólo le faltaban las gafas polarizadas...
Me tocó el turno. La chica me atendió y cuando fue a darme el dinero una mano me tocó el hombro por detrás. Miré y era uno de los empleados. Me dijo que fuera a ver al jefe. La chica me dijo que ella me lo iba preparando (el dinero).

A ver... si lo piensas, el director llamó a uno de sus empleados (¿esclavos?) para que me llamara a mí, para que, antes de sacar el dinero ("Antes de llevártelo, reflexiona. ¿Seguro que quieres llevártelo de este maravilloso banco?), pasara a hablar con el director (el capataz del cortijo). Quise acercarme a ver al director (anduve 12 pasos) para conocer su versión de lo que había ocurrido. ¿Por qué me cobraron comisiones en una cuenta que, según él, no tenía mantenimiento? ¿Por qué cuando reclamé no me hizo ni el menor caso? 
Me comenzó a llamar de "usted" (hasta entonces siempre me había tuteado). Lo hizo para reordenar nuestro espacio de confianza. Yo cambié y también utilicé el "usted". Me recordó a mi colegio, a la condescendencia de mi colegio de Hermanos Maristas (siempre con el "usted" en la boca). Después me dijo, un tanto ofendido, que si quería podía llevarme el dinero de allí. "A eso he venido", le dije. Él me respondió que también podía poner más reclamaciones si quería. Y yo le dije que es lo que tenía pensado hacer.

Director- En doce años que llevo aquí, nunca había pasado un trago tan malo como este...

¡Oh, qué casualidad, es la misma inversión de la culpabilidad que los Maristas tenían la costumbre de practicar... por todo! Esta Caixa se parecía demasiado a mi colegio.

Así que yo era un ser muy malo porque había escrito una carta de reclamación a la Caixa Geral en Madrid porque la Caixa Geral en Badajoz no me hacía ni puto caso. Oh, claro... es cierto...

Director- Cuando quieras puedes llevarte la hipoteca de aquí... (porque tengo el corazón en carne viva).
Yo- En cuanto encuentre una oferta mejor, lo haré... (también en carne viva y con agudo pesar).
Director- Tú no sabes el daño que has hecho...
Yo- ¿A qué daño te refieres?
Director- Tú sabrás...
Yo- No, si no me lo dices... no lo sé...
Director- Esa reclamación va al Banco de España...

¡Oh, por favor, pido perdón a la Caixa Geral, al Banco de España, a todas las cajas y entidades de crédito del mundo, al Fondo Monetario Internacional.... a todos aquellos a los que hice pasar un mal trago, hice sufrir precisamente durante la Semana de Pasión... golpes de pecho... perdón desde mi corazón de hojalata...! ¿Debería ahora iniciar un viaje para visitar al Mago de Oz o mejor me arrodillo en un confesionario de la Caixa Geral para implorar su perdón por haberles molestado con mi estúpida reclamación? Con el amor que ellos me han profesado siempre... murieron en la cruz por mí y yo aún no lo he entendido. Salvaron este país de la crisis porque nunca compraron activos tóxicos... nunca crearon deuda de la nada... nunca especularon con la vivienda... y después de todo ese sacrificio... yo les pago con esto... siento vergüenza...

Algún día se hará justicia y los bancos se sentarán a la derecha del padre... ¿más a la derecha aún...? Mientras, hermanos, atravesémos juntos este valle de lágrimas... amén...

A pesar de eso, yo me he llevado mi dinero de esta entidad y ruego a los Dioses para que algún día podamos poner en marcha una cooperativa de crédito con la que joder vivos a los Bancos y las Cajas... con las que dar créditos sin interés y apoyar iniciativas creativas...

1 comentarios:

VSB dijo...

AMÉN... Yo he movido todo a la banca ética: no sé si es un oxymoron, pero al menos, no intentan colártela ni con tus ahorros financian muerte. Seguid al colectivo CRISI, de E. Durán... claro que hay alternativas: la huelga de alquileres e hipotecas, para empezar.

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