10 de abril de 2010

Tabula rasa con Irak. "La zona verde"

A diferencia de la ganadora de los Oscars, esta película hizo el esfuerzo de ponerle cara a los iraquíes. Aunque el punto de vista está centrado en los invasores, se le brinda al espectador la oportunidad de humanizar a los iraquíes. De hecho, en mi caso, uno siente la necesidad de conocer más sobre la historia del pueblo iraquí cuando termina de ver esta película.

Aunque el autor del libro sobre la que está basada la cinta aseguraba que él sólo se centró en la gestión de la posguerra, la película se compromete cuando subraya la hipótesis de que el Gobierno americano no sólo despreció la ayuda de una oposición interna a Sadam sino que terminó traicionándola.

Si el gobierno americano realmente hubiera querido un Irak democrático, habría seguido otro camino. Querían conquistar, sojuzgar al pueblo y esquilmarlo. Prefirieron arrasar todo, hacer tabula rasa y comenzar desde el año cero con un títere en el poder. De paso dominar oriente medio de manera autocrática sin mínima negociación con las elites locales.

Aún siendo esto un secreto a voces, se debe valorar que la narración detalle los entresijos de la actuación del gobierno de EEUU. Amplía nuestro horizonte en vez de reducirlo, como hace la ganadora de los Oscars, "The hurt locker".

La zona verde es el área más protegida de Bagdag, la metáfora del futuro iraquí. En una escena de la película, contemplamos de qué está hecho ese futuro. Mientras en las calles reina la violencia y la pobreza, la zona verde alberga un hotel lujoso donde los invasores disfrutan de un oasis en mitad del desierto que ellos han contribuido a empobrecer.

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