17 de mayo de 2010

La metamorfosis de la clase media

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregor Samsa se despertó convertido en un ciudadano de una sociedad masificada de renta medio-baja (pero a la que la industria de bajo coste garantizaba el acceso a bienes y servicios en otro tiempo reservados a clases acomodadas: el elemento de decoración diseñado por el estilista de genio pero a precios de Ikea, etc.). Estaba echado de espaldas sobre una cama Aspelund, y al alzar la cabeza, vio encima de la mesilla su juego de lámparas de mesa Grönö y colgada del techo su recién estrenada lámpara Glänsa.

- ¿Qué me ha ocurrido?

No estaba soñando. Su habitación, una habitación normal de mileurista, aunque muy pequeña, tenía el aspecto habitual. Sobre la mesa había desparramado un muestrario de móviles -Samsa era comercial de una compañía telefónica-, y de la pared colgaba una estampa recientemente recortada de una revista ilustrada y puesta en un marco Hallaryd. La estampa mostraba a una mujer tocada con un gorro en el que se podía leer Ryan-Air.
Gregor miró hacia la ventana; estaba nublado, y sobre el cinc del alféizar repiqueteaban las gotas de lluvia, lo que le hizo sentir una gran melancolía.
"Bueno -pensó-; ¿y si siguiese durmiendo un rato y me olvidase de todas estas locuras?". Pero no era posible, pues Gregor tenía un contrato temporal y un retraso de cinco minutos hubiera significado el despido libre...

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