10 de mayo de 2010

¡Más fuego, gasolineros!


¿A quién se lo pido?

No, no son las páginas antisistema que visito y recomiendo aquí, sino a "al ejército de peritos en legitimación de lo existente compuesto de tertulianos, gacetilleros, editorialistas de medios respetables y menos respetables, profesorcillos de medio pelo, renegados infatuados de serlo, conversos que, transportados por los vientos del momento, ignoran serlo, conversos que, amigos de los caprichos de Eolo, fingen sólo ignorar serlo, engreídos literati que saben las cosas a medias, politicastros corruptos que se las saben todas y, faltaría más, olímpicos señores catedráticos de Harvard o de donde haga falta...

Me refiero "a los amateurs y a profesionales de la "opinión publicada", que no pública, [convencidos] de la bondad social de la existencia de ricos muy ricos, y aun extremadamente ricos; de que la riqueza de éstos, cualquiera sea su origen —producción de bienes tangibles, especulación financiera, pelotazo inmobiliario— es fruto del mérito individual, o, cuando menos, de que la sociedad, "cualquier sociedad", los necesita para "crear riqueza" y para "progresar" y "modernizarse" y de que, por lo mismo, deben ser investidos de autoridad moral y aun política —Berlusconi, Piñera, Macri y tantos otros—: ésa es la tarea que a tantos ocupa. Y los desposeídos, la población trabajadora, no sólo a sufrir y a servir, sino a obedecer, que el patrón no sólo ha mandado más, sino que siempre ha sabido más también que el marinero".

De Daniel Raventós, "La castratio plebis [osea, cortar los huevos] como solución académica a la pobreza y al paro", en Sin permiso, claro.

Y para acabar una tonadilla apaciguadora del gran Ferlosio, Chicho... Tened paciencia revolucionaria, escuchad hasta el final, hasta los pitidos... hasta los nombres propios. Trueba, cariño, ¿cuánto hace que no te censuran?

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