23 de mayo de 2010

Mis memorias (2)

En mis memorias espúreas, además de a Cipriano Mera, pienso suplantar a Cariño López (Ángel Rodríguez, nacido en Cariño, A Coruña), También le puso Villa Cariño al barracón donde le encerraron en Argelia. Llegó allí en un bote cargado de naranjas, huía de Franco.

Pasó de percebeiro a artillero en la Revolución del 36 al 39 que otros llaman Guerra Civil. Los percebes son el animal con el falo más grande del mundo (en proporción a su tamaño). Los hombres que los pescan realizan un trabajo alucinante. De la envergadura de la polla de un percebe. Colgados de la roca. Subiendo y bajando al ritmo del mar. Aguantando los embates de las olas. Llenos de espuma.. todo un poema erótico.

Así vivió Ángel Rodríguez. Entró en París de los primeros y luego intercambió con los gringos nombres de nazis por tabaco, botas y hasta un jeep. Y con La Nueve, su división de soldados antimilitaristas, también fueron los primeros en entrar en el Nido de las Águilas, el último refugio de Hitler. Se llevaron las sábanas y el reloj. A él le enterraron sin nada, en el 75 en París.

En el ataud ni siquiera le pusieron la medalla que le dio DeGaulle. Cuando Charles el grande se la impuso, le pinchó y Ángel, el de Cariño, le espetó: ‘Vai conseguir vostede o que non conseguiron os alemáns en todo este tempo". Una frase a recordar en caso de que a uno le galardonen.

Digna de figurar en alguna peli, como me sugería Pepe. Gracias, rey.
¿Donde está el Tarantino gallego que se ocupe como en Malditos bastardos de aquellos insumisos antifascistas de La Nueve?

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