18 de junio de 2010

Consultores políticos

Bilbao. Palacio Euskalduna. Unos tipos que saben mucho sobre comunicación política hablan a un auditorio que paga una pasta por oírles. Yo soy de los que pagan. La sensación es bastante agridulce. Los consultores políticos viven en un mundo aparte. Algunos de ellos escriben libros sobre las 1.000 formas de comunicarse sin parecer interesado, o las 500 maneras de comunicar sin caer en la tentación de la demagogia.

Y en el fondo, todos dicen más o menos: aquí tenéis mi manual de cinismo político para ganar unas elecciones. Llega a parecer tan estúpido que parece no demasiado importante cuáles sean tus ideas. Se hacen divisiones absurdas entre emoción y razón, cuando la psicología hace tiempo que demostró que hay tanta razón en el sentimiento como emoción en la razón. El problema, desde mi punto de vista, no es que los consultores se dediquen a esto, a ver cómo funciona el sistema y exprimirlo al precio que sea. El problema es que la Academia no está muy lejos de ahí, en muchos casos. No hablan del "deber ser", de orientar la política hacia algún sitio, sobre todo en estos tiempos en los que hemos visto las consecuencias que tiene dejar la política en manos de los políticos que, a su vez, la dejan en manos de los bancos.

Un consultor habla de "Tengo una pregunta para usted" y lo cuestiona porque no se saca nada con ello. Llega a decir que para qué existen estos programas. Pero no porque puedan ser mejorables, sino porque a ellos no les resulta rentable exponer al candidato así. Joder, de verdad, de ahí la tendencia cada vez más aceptada a no conceder turno de preguntas en las ruedas de prensa. Hace poco los periodistas en RTVE declararon que, al menos, avisarían cuando esto ocurriese. Hay miles de cosas de las que hablar aquí sobre todo esto, pero ahora voy a tomarme un café, que esto no para. Para ProPolis, desde el corazón del mismísimo Bilbao.

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