2 de junio de 2010

Deuda pública vs deuda privada

Algo debe sorprendernos sobremanera en el tema de la crisis: ello es cómo se deplaza el punto de vista, el encuadre, el marco que emplean los medios para hablar de las causas y las soluciones. Los partidos juegan a proponer recortes en tal o cual cosa, recortes alternativos a los realizados por el Gobierno pero, en poco tiempo, parece que todo el mundo concede que la única solución es pagar, de aquí o de allí, pero pagar. Casi toda la opinión se mueve dentro de esos límites.

Estoy convencido que si se hiciera un estudio sobre el asunto, las argumentaciones se moverían en torno a la idea de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora tenemos que pagar la deuda" y otra aún más asumida por los medios: "El Estado ha derrochado tanto, las autonomías son tan despilfarradoras, que ahora tenemos que pagar todos". Es el momento de reformar lo que queda del Estado y las fuerzas encargadas de ello están ya en marcha.



Miren si no el lobby que proclama que que esto se arregla deshaciéndonos de las autonomías. Ahora resulta que el problema es el Estado. Venga, por favor, que ya conocemos la historia. Que esto es lo mismo que decía Milton Friedman sobre la escuela pública después de que el Katrina arrasara Nueva Orleans. En vez de gastar dinero en reconstruir el sistema público, hay que aprovechar la tragedia para cargarse lo que queda de él. Creíamos que estábamos a salvo de Milton por vivir a la otra orilla del Atlántico y, sin embargo, hace tiempo que ha cruzado el charco (para él sí se trata de un charco) y se va a quedar con nosotros para velar nuestro sueño. ¡Qué miedo! Esta muerto pero nos atermoriza con sus teorías. Habla por boca de los que quieren cargarse las autonomías, esas instituciones que han permitido que el sur español deje de ser la región depauperada que abandonó a su suerte el franquismo. Algunos de los firmantes, como Blas Piñar, ni siquiera suponían que algún día serían adalides de la libertad... de mercado. 

Y sin embargo, casi nadie habla, en los medios de referencia, del papel de la deuda privada frente a la deuda pública. He encontrado un sitio en el que sí lo hacen. Exponen un gráfico que os dejo a continuación. Ahí se ve clararmente que la deuda privada (la suma de la deuda de las corporaciones, de los bancos y de los hogares) es cuatro veces mayor que la deuda pública. El sitio es este.



 ¿Por qué entonces esa insistencia en atacar lo público, en recortar los sueldos de los funcionarios, en congelar las pensiones, en hacer una reforma laboral contra los trabajadores? El Gobierno español, el alemán, debería dejar que la deuda pública aumentara. Al tiempo, para pagar sus deudas, obligar a los bancos a poner en circulación los pisos que atesoran. Así se estimularía la economía de verdad. Lo que se está haciendo es sanear la podedumbre de los bancos a costa de los recortes públicos. Muy bien, justo lo que nos llevará a la ruina. Lean si no a uno de los pocos economistas heterodoxos que no cacarea lo de que "no hemos hecho los deberes".

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