19 de junio de 2010

El Cuaderno de Singapur


JLV está en Bilbo, pagando un pastizal para escuchar a los mercaderes del voto, a los trileros de la imagen pública. Yo me voy a otro congreso "académico" en Singapur (pensé que era Shanghai, pero es lo mismo: lo bastante lejos).

He logrado hacerme pasar antropólogo visual y me he agenciado una beca - ridícula, pero da para comer y dormir mejor que en casa - para asistir a un congreso "académico". Ha sido sencillo:

Para colar como congresista en Comunicación en 3 pasos.

(1) Elije un nombre con referencias a minoría étnica, perseguida y empobrecida. Seré Jon Manteca durante los siguientes quince días. Lo vasco promete despliegue crítico; lo de la Manteca, a que me falta eso, de comer y pagar. Queda basto, pero para los entendidos en contracultura española (si es que hay) Jon Manteca es todo un icono generacional... de su derrota.

(2) Una vez identificado como aborigen hambriento, elige un tema de estudio friki: algo que sólo tú y un par de piernas como tú estaríais dispuestos a considerar "seriamente"... o siquiera echarle un vistazo. Dale empaque al asunto, elévalo a objeto de culto, deconstrúyelo desde la perspectiva única que confieren unas anfetaminas regadas con una botella de Johny Walker... y adórnalo con alguna referencia pop, de la cultura de masas, muy de masas. Ponte fino tratando de lo chabacano: esa es la actitud.

(3) Antes de acreditarte, entorpece tu lengua con todas las sustancias a tu alcance, hasta que apenas puedas farfullar, menos aún en inglés. Si no te huele el aliento ni se nota el ciego en los ojos, puedes argumentar el jet lag, cuando te pidan algún documento de identidad. Di que te te lo has dejado en el hotel, que lo traes por la tarde... Pide o si no agarra, mientras tanto, la carpeta o bolsa del congreso, cuélgatela inmediatamente, así como la etiqueta con tu nombre... No te apees de ellos en los días que dure el congreso - ni cuando salgas por ahí en busca de sexo pagado: rebaja segura. Con las drogas quítatelos: tongo seguro. Una vez que te hayas colgado el bolso y pinchado la etiqueta en el pecho, está hecho... Serás quien dices ser. Y dirás (o callarás) lo que te venga en gana.

Me voy a Singapur y no tengo ni puta idea de qué hacer en una ciudad donde hasta prohíben comer chicle. No he visto la horterada de película sobre la que he escrito mi ponencia. A ver si me da tiempo en las 12 horas de avión que tengo desde Frankfurt. Y si no, es lo mismo, el primer párrafo que escribí afirma que Tarantino reivindica esa cinta.

Tengo todos los avales. Pero me entra duda de si alguien habrá leído la primera conclusión de mi trabajo. "Le llaman Cleopatra Wong es una película también conocida como Cleopatra Wong y la jefaza que retrata a una agente especial que seduce (ronronea como un gato) y posee (hace el amor como una sirena). En este sudeste asiático ella es la cara más letal, brutal y sexualizada del orden".

Creo que se parece demasiado al texto del cartel. Bueno, siempre me quedará otra frase de mi texto como defensa:"las discontinuidades intertextuales que fracturan el relato posmoderno sobre el sexo femenino, la violencia urbana y la corrupción sistémica, permiten metalecturas sin fin, sinergias semánticas presentes ya en el palimpesto fílmico que nos (pre)ocupa". Creo que esto responde a cualquier objeción. De todos modos, me la suda. No voy a estar para escucharla, sino mascando chicle del bueno, goma de la mejor.

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