29 de junio de 2010

EL REINO DE LAS POLLAS











En Camboya, en Kbal Spean (1050-1066) los eremitas Jemeres tallaron miles de vergas en el lecho del río Siem Riep. Esas pollas aseguran la fertilidad de las aguas que riegan. El agua confluye en vulvas cuadradas, y discurre por los senos de las imágenes de Visnú, Brahma y Siva; las tres deidades del hinduismo, entrelazadas entre sí y con sus amantes en flores de loto permanentemente mojadas.

El imperio Jemer hizo del culto a los lingams - falos de piedra, siempre regados por el agua y que ocupan el lugar más sagrado, y el más alto, de sus templos - su emblema.

Empiezo a comprender a Pol Pot. Reivindicó esta iconografía más que la del “realismo” comunista: Si en tus orígenes culturales cuentas con 11.000 vergas (sobre ellas escribiría Apollinaire - link al Jordi - anticipando las masacre de la I Guerra Mundial) nada importa. Al contrario, resulta necesario encharcar tu país en sangre. Porque en esta locura de dioses poseídos por el arrebato la sangre anticipa fertilidad.

Apunte
: comparar este culto desaforado a la polla – insisto, obra de eremitas – con las no menos arrebatadas mariconerías de San Juan de la Cruz, aunque copiadas de sus amantes musulmanes:

Gocémonos, amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Besos, desde lo más profundo del imperio Jemer.

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