25 de junio de 2010

Enseñando el cuchillo en Singapur.


"Lllevar navaja siempre es conveniente", dice Triángulo de Amor Bizarro.

Hubiera querido presentarme en el congreso de esta guisa. Como el pavo de la izquierda. Diciendo: ¡Os convertiré en ofrenda... sus vais a enterar!


Por fin, logro subir imágenes al blog. Lo hago desde el hall del hotel. Parapetado tras una columna, he pillado un hilllo de wifi lo bastante potente. Nadie me ve. Pero miro al techo y descubro una cámara justo encima. Paso. Sigo. Malo será...

Las imágenes son de una exposición en el Museo de Arte Nacional sobre los orígenes del cine en Singapur. Las raíces del apogeo experimentado décadas más tarde con la peli de Cleopatra Wong, la excusa que me ha traído hasta aquí.

Si hubiese logrado llegar a presentar mi ponencia (otro día cuento por qué no pude) hubiera querido concluirla proyectando la imagen completa de la derecha. Afirmando antes de la escabechina malaya a la que procedería antes de que abandonasen la sala: "Os ofrendo a los dioses de la Academia, porque hace tiempo no representáis más que eso: Vidas imitadas". Y pagarían cara su impostura.

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