23 de junio de 2010

¿La era Aquarius? La historia del giro y el giro de la historia

Comenzamos el repaso a la actualidad con un anuncio que tod*s podéis ver estos días en vuestros receptores. Contempladlo una vez más mientras os maravilláis. 



Para darle un giro (un spin) a tu candidato o a tu producto tendrás que inventar una buena historia. Por otro lado, una buena historia siempre recurre a giros atractivos que cambian el encuadre del espectador y mantienen su atención a buen nivel.

Aquarius comenzó siendo una bebida para deportistas, según la consultora que diseñaba su campaña. ¿Quiénes son nuestros clientes? Los deportistas. Pues apuntamos y disparamos.

En 2004, se produjo el spin, el giro de la trama. Ahora es cuando viene lo gracioso, que no tiene ni puta gracia. Sra. Rushmore, la consultora en cuestión, comenzó a a disparar sin apuntar casi. Ahora los clientes ambiguamente serían todos aquellos que creen en el consumidor soberano que "escribe la propia historia de las marcas.
 
Fue un salto desde los deportistas hasta todos aquellos con buenos sentimientos. Como todos somos muy responsables y añoramos una sociedad más justa, Aquarius quiso vendernos un producto que era protagonista de historias solidarias. Don Justo y su Catedral, Radio Colifata o los ataúdes de diseño en Ghana pretendían convencernos de dos cosas:

- Aquarius no es sólo una bebida, es una empresa que se ocupa de las pequeñas historias cotidianas que ocurren todos los días y que forman parte de nuestra vida, de cualquier vida.


- Aquarius tiene un fin social, no sólo quiere vendernos una bebida, quiere concienciarnos de que la sociedad necesita un giro, un spin, y ellos son la vanguardia de ese giro, de la era Aquarius.

La última CHORRADA de Aquarius es disfrazarse de ONG para los sintecho de la Fundación RAIS . Una botella de Aquarius realiza el Camino de Santiago acompañada de gente que no tiene literalmente donde caerse vivos, gente sin-techo.


Aquí podéis ver una foto impactante. Coca-Cola, que es quien produce Aquarius, recicla a esta gente. Para ellos son basura, escoria, no-individuos cuya única cualidad es que se les puede reciclar para este tipo de cosas. Aún tienen fuerzas para coger la "Q" de Aquarius, y el resto de las letras. Parecía que no iban a servir de nada y, mira por donde, sirven de figurantes para la Sra. Rushmore y sirven de imagen de marca para Coca-Cola.

Aquí no se está hablando sólo de comercio sino de política (¡como si se pudieran separar!). Las corporaciones no quieren pagar impuestos, tampoco quieren pagar despidos, ni contratos fijos. Los impuestos, en teoría, servirían para redistribuir la riqueza, para poner en marcha las políticas sociales que evitaran que la gente quedara en la puta calle, como estos que sostienen el peso de las letras de Aquarius. Digo en teoría porque ni el PP ni el PSOE (por orden alfabético) han hecho una mierda por solucionar el problema de esta gente y de otra mucha que vive en pésimas condiciones. En cualquier caso, las corporaciones no pagan impuestos porque ellos tienen sus propias ideas sobre cómo gestionar la desigualdad social. Sólo hay que ver este anuncio. ¿No están promoviendo con él la visibilidad social de un problema que nos atañe a todos? ¿Es posible que alguien dude de que esta gente les está brindando una oportunidad a la escoria humana?  ¡Viva la era Aquarius!

El otro día lancé una pregunta: ¿Por qué la gente vota contra sus intereses? Por imágenes como esta... sí, cierto, sólo es un grano de arena en el océano o una gota de agua en el desierto, pero está ahí, cada una de estas imágenes se autorreproduce, son puritito marketing viral, como diría el otro.

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