7 de junio de 2010

La vivienda para quien la vive (I)

Visto ayer en Cuatro: Amenaza de desahucio, un reportaje sobre las víctimas más sangrantes de la especulación inmobiliaria: desempleados que no pueden pagar los pisos que compraron durante el subidón y la euforia.

UNO: Cifras

- Actual: 180.000 familias sin casa tras el comienzo de la crisis.

- Cada día 500 familias pierden su casa.

- Previsión: 350.000 familias sin casa en el futuro.

- Pisos vacíos (aproximadamente): 1,5 millones (700.000 nuevos. Este último dato aquí).

- Impagos: 1.233.000. Atención: el 37% de las familias españolas han incurrido en impagos de sus hipotecas.

- Bancos se quedan con los pisos por el 50% de su precio (con 9 de cada 10). Son, con mucho, la mayor inmobiliaria en España. Sufren el llamado "mal de la piedra". 

- 165.000 millones de euros en ladrillo tóxico. Comparar con 15.000 millones de ahorro gracias a los recortes de sueldos, congelación de pensiones, recortes infraestructuras y ayudas sociales, etc.

DOS: Consecuencias sociales


- Empezó afectando a los inmigrantes con menos ingresos. Muchos tuvieron que volver a sus países. Ahora afecta a las clases medias. Muchos tienen que volver a casa de sus padres.

- Deshaucios: Llamados técnicamente lanzamientos. Moroso en seis meses. Ejecución a los doce.

- Vergüenza. Pero no de los bancos sino de los propios deudores, al ver que no pueden hacer frente al pago de las cuotas. Increíble pero generalizado. En muchas ocasiones, los afectados sienten vergüenza y no saben cómo reaccionar. La hipoteca es la única deuda que no para. O pagas o a la calle. Refinanciar la deuda supone entramparse más.

- Ejecución de avales. Los afectados tienen que implicar a los avalistas, normalmente su familia más próxima para pagar la deuda, hipotecar la casa de los padres, etc.

- Los ya Ejecutados o aquellos en el corredor de la muerte se han reunido en la Plataforma por Afectados por las Hipotecas PAH.

Reflexión: Si hay un 37% de la población que ha incurrido en impagos, ya tenemos un ejército suficiente. Ahora nos queda convertir la vergüenza de la deuda en orgullo.


La segunda parte, mañana.



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