29 de junio de 2010

MOBILIARIO JEMER

Mesa-cama-sofá-reja-visillo: una sola pieza, al modo de un somier de listones de madera con cuatro patas.

Esto, más la hamaca, conforman todos muebles de una casa camboyana. ¿Para qué más?

En la primera pieza – sin colchón alguno - hacen el amor (supongo) y les he visto, sentarse con la familia y los visitantes, seleccionar verduras o frutos, jugar con los niños (esto, lo que más), tumbarse a la bartola, sestear; levantarla por un lado, poner un reja, para apartarse del resto y conversar.

Un atractivo más de esta cultura. Convierte a los encamados de J.C. Onetti – sus familiares; que, como él mismo, llegado un punto deciden no abandonar la cama, hasta que la muerte les obligue a ello – en gente corriente y moliente.

Un país de encamados, donde dormir y amar equivalen a trabajar.

1 comentarios:

Tina Paterson dijo...

Me acuerdo de cuando vivía en París, que me paseaba por la Ciudad Universitaria de París, entre esos edificios historicistas, parque temático de la arquitectura nacionalista. El pabellón de Camboya, antigua residencia de estudiantes de aquel país en la ciudad luz,. Estaba cerrado desde entonces, dos grande monos tallados, y la maleza y los árboles sin podar le daban un aire muy Ankor B.
Curioso, hace años estaba aún cerrada desde que los jemeres llevaron su limpieza también en aquel pequeño suelo de su patria al sur de París.
Se cargaron a unos cuantos...
D.

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