4 de junio de 2010

Sociedad de la desinformación

Libro de otro de los profetas de la crisis: Max Otte. En resumen, toda la crisis económica es fruto de una sociedad de la desinformación. En realidad, la crisis es sólo un tentáculo de esa desinformación. Deja claro Otte que no se trata de una conspiración de un grupo en la sombra. Más bien de una estructura desinformativa en la que los Estados han perdido su función de limpiar las aguas turbias en las que pescan aquellos que tienen intereses para desinformar. A río revuelto, ganancia de pescadores. Rescato una cita:


"Y así se convirtió la crisis financiera mundial en síntoma de una locura aún mayor que domina nuestra economía y nuestra sociedad: el virus de la desinformación. No sólo las empresas, asociaciones y políticos, sino también los llamados "expertos", lanzan al mundo gran cantidad de "verdades" tras las que se suelen ocultar grandes intereses. Ciudadanas y ciudadanos ya no saben a quién creer, qué deben o pueden creer, y si en realidad tiene algún sentido preocuparse por obtener un conocimiento más amplio y profundo, o si más vale desistir del intento y darlo por imposible" ("El crash de la información", Ariel, p.9).

Tampoco Otte condena al mercado como mecanismo, sino a este Mercado en el que los Bancos de inversión (que juegan en la bolsa) son los mismos que los Bancos comerciales (que se ocupan del crédito) y en el que los vigilantes del sistema (las famosas agencias de calificación) son parte del negocio, a las que incluso pagan los Estados para que les califiquen su deuda.

Por lo que he leído hasta ahora (algo más de la mitad)  no lo recomendaría comprar, tiene demasiada paja y no tantos datos, ejemplos a veces muy simplones o locales (de Alemania, sobre todo), aunque puede servir para introducir en el tema a un tipo que, como yo, no estudió macroeconomía, cosa que siempre me recuerda mi compañero de trabajo, el ingeniero. Por ejemplo, me descubrió que en la Sociedad Mont Pellerin, el germen del neoliberalismo, también había economistas que abogaban por una economía social de mercado. Eran democristianos, pero vistos hoy y respecto a los neoliberales actuales, están casi en la extrema izquierda. Se llamaban ordoliberales

Por casualidad, lo juro, "Público" entrevista hoy al tal Max Otte. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interantísimo libro. Cayó en mis manos por casualidad pero ha sido una lectura muy grata y enriquecedora

Otte incide en la tendencia actual de ofuscar todo tipo de productos y servicios como por ejemplo los financieros o de consumo general. Las capacidades de los clientes para tomar decisiones racionales se muestran insuficientes para desenmarañar la incesante complejidad y por tanto se ven abocados a una elección intuitiva, guiada por la sugestión o por juicios de terceros. Se reseñan algunos ejemplos de ello como la complejidad del modelo tarifario en telefonía móvil y la disparidad de formatos y cantidades con las que se ofrecen los productos de alimentación y de higiene. También aporta algunos ejemplos en el campo financiero como la valoración de empresas atendiendo al valor razonable o al valor de mercado según interese.

Otro aspecto inquietante al que Otte le dedica muchas páginas es a la estructura informativa de las sociedades actuales. El claro declive de los medios clasicos de comunicación, la espectacularización de las información, la desprofesionalización creciente del periodismo, la pérdida de la base humanística en la formación de los nuevos profesionales, la política de desinformación y de confusión deliverada que llevan a cabo los poderes económicos, y la pérdida de poder como referente del estado son para Otte la causa de lo que en su libro denomina "El Crash de la Información".

También da algunos repasos a las ideologías económicas que tuvieron su nacimiento o su auge en el siglo XX, como el neoliberalismo y la economía social de mercado. Profetiza que la tendencia actual puede llevar a convertir el neoliberalismo en un neofeudalimo por la pérdida de poder real del estado, por el endeudamiento generalizado de gran parte de la población y por la política de "cliente cautivo" seguida por los grandes consorcios internacionales. Un ejemplo muy claro de esto último es el modelo de negocio de las semillas transgénicas de Monsanto.

Anónimo dijo...

além de interessante, parece ser um livro necessário, diante da supremacia da mídia em lugar da cidadania. Pena não estar disponível no Brasil (em português)

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