29 de junio de 2010

Transición política y storytelling (II): "Requiem por un imperio"


Si "A diez segundos del infierno" trataba sobre la desnazificación desde la perspectiva de los ciudadanos ordinarios, "Requiem por un  Imperio" ("Taking sides") lo hace desde el ángulo de una elite intelectual que apoyó al nazismo; en este caso, desde la persona del director de la Filarmónica de Berlín, Wilhelm Furtwängler. La película funciona por inducción, presentando un caso particular que el espectador tiene que generalizar. 

La desnazificación  pretendía depurar la sociedad germana de todo rastro del nazismo en las instituciones y la vida pública tras la Segunda Guerra Mundial. Esta es una cuestión extraña en nuestro país, que no ha tenido un proceso propio de desfranquización.


Tras la caída de Hitler, los estadounidenses interrogaron a este señor, a Furtwängler, para revelar hasta que punto se había comprometido con los nazis y si su comportamiento exigía un castigo, un proceso de depuración. No deja de ser complicado demostrar esto y así lo parece en la película. Una pregunta que surge es hasta dónde hay que purgar esa sociedad y de qué manera hay que hacerlo. ¿Hasta qué punto una sociedad es cómplice de lo que hace su Gobierno?
 
Los estadounidenses llegaron a la zona de ocupación que les tocaba en Alemania y descubrieron los millones de cuerpos exangües de los campos de concentración. Se puso de moda llevar a los alemanes a estos campos para que miraran a punta de pistola las montañas de cuerpos que las excavadoras barrían hacia fosas comunes.



Sobre la colaboración abierta, encubierta o por omisión, en el final de la película hay un inserto de una filmación antigua en la que se ve a Furtwängler estrechando la mano de Hitler en un concierto. Tras el gesto de subir al escenario y felicitar al director, nada común en Hitler, el plano medio se cierra (gracias al tratamiento digital posterior de la película moderna, no de la antigua) y podemos observar cómo Furtwängler se pasa un pañuelo de la mano izquierda a la derecha... ¿quizás para limpierse el sudor o puede que para lavarse simbólicamente? He conseguido un clip que muestra esto. Ahí está toda la jerarquía nazi, el día del cumpleaños de Hitler.





1 comentarios:

Iósif Potemkin dijo...

Me gustaria ver esta peli y no me gustaria. He de aceptar que me da miedo. Soy un enorme admirador de Fürtwangler, y se que no era nazi, de hecho, odiaba a los nazis, especialmente a Goebbels, del que se limpiaba la mano después de que este se la diera. Pero esta peli da la sensación de dar una imagen poco favorecedora de él.

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