1 de julio de 2010

Cine y antropología: el ritual del desposorio español en el siglo XXI

"2001. Una odisea del espacio" (1968) comienza con un prólogo y termina con un epílogo. El prólogo es la escenificación de la transformación de primate en humano a través del uso de un fémur para golpear y de la puesta en común de una idea: "vamos a darles de hostias a esos monos de la otra orilla". Se inventa la territorialidad, la guerra, la propiedad privada y  el liderazgo empresarial tipo Díaz-Ferrán en una sola escena.

Tan importante es el fémur que el director lo emplea como hilo conductor para crear la mayor elipsis del cine. El fémur es lanzado al espacio y al tiempo, da varias vueltas y se transforma en una nave espacial con música de Strauss. Han transcurrido unos cien mil años, año arriba año abajo. El hombre es un ser racional, explora el espacio sideral y ha creado inteligencia artificial... por tanto, es casi un dios. Pero para confirmarlo, el director muestra un epílogo en el que el Hombre asiste a una graduación de fin de curso donde se le expide el título de Superhombre.

Sin embargo, Kubrick acelera en exceso la epopeya humana. En 2001, EEUU no tenía naves gravitacionales en el espacio sino que recibió una hostia en su orgullo desde la otra parte de la orilla. Los monos de Al-Qaeda les partieron la cara a los orangutanes neoconservadores de Bush. En realidad, se la partieron a otros, que pagaron por ellos.

En 2001, "España va bien" y  muchos españoles estaban convencidos de que se podía ser rico comprando y vendiendo pisos, jugando al monopoly con dinero de verdad. Con el PP, la tasa de natalidad dejó de ser una porción de la unidad. La gente volvió a casarse de nuevo por el rito tradicional pero, esta vez, con ínfulas de nuevos ricos. Sí, amigas, porque el PP consiguió que el fémur de la evolución diera varias vueltas (hoy, diez años después, sabemos en qué dirección) para que la mayoría de la gente se casase por todo lo alto, pidiendo préstamos para sus bodas.

Si echo en falta algo en esta gran película de Kubrick, es una boda en la España de la liga Champions de la economía. Hubiera sido el episodio(eslabón) perdido en la elipsis de "2001". Funcionaría como la boda de "El Padrino II", explicaría la intrahistoria de la evolución del homo-sapiens-spanish-sapiens...

Se puede ilustrar la economía a partir de una boda española de principios del siglo XXI. Los novios se endeudan, como un banco cualquiera, y ponen en venta acciones para asistir a su boda. El banco les deja el dinero porque lo han metido como parte de la hipoteca del piso que se van a comprar y que pagarán hasta sus bodas de plata. Comienza la presión de los mercados. La novia, como una broker cualquiera, llama a toda la gente que ha conocido en su vida, y los presiona para que compren acciones de la boda, exigiendo el precio de la acción mínima, el cubierto. Algunas rechazan cubrir el cubierto. Otras dan crédito. Todo, so pena, de que si no lo hacen, puede que les caiga la misma moneda en su boda.

Se manda a los accionistas al mejor hotel de la zona. Se prepara un convite con entrantes, cuatro platos y postre. Se regalan puros y agendas y se pone un video tipo "amigo Félix, cuando llegues al cielo", con fotos emotivas que el 90% de los accionistas no entiende. Se corta la tarta con un remedo de la famosa Tizona y los novios recogen los sobrecitos con el dinero de las acciones, dejando claro que se van de luna de miel a unas islas griegas. A las damas de honor se las viste con un tutú, aunque alguna de ellas tenga más de 14 años y no encaje precisamente con la gracilidad de una bailarina.

Es curioso cómo la gente puede votar en contra de sus propios intereses, incluso en el siglo XXI, incluso después de la fábula de Kubrick.

Si dios hubiera muerto, no seríamos tan infantiles... mejor dicho, si somos tan infantiles es porque queda mucho para que dios muera.

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