5 de julio de 2010

Cuando los bárbaros nos invadan.

La decadencia no tenía fondo allí, en Phnom Penh donde apenas hubo esplendor (que no fuese el de los franceses jugando a las colonias en Indochina) y donde el pasado cercano (Pol Pot y sus herederos de ahora) casi acabó con todo lo que pudiera tener valor propio.

Ahora todo y todos parecen en venta. En esto se parece a Singapur, pero es su antítesis.

Escogí bien lanzándome de frente, enfrentando estas dos ciudades.

He puesto dos veces las dos mejillas. Tremendas bofetadas que me he pegado.

Singapur y Camboya son las dos caras de Asia y, por tanto, los dos futuros que nos esperan.

Uno, el éxito de la globalización. La otra, el vertedero de su fracaso.

Cuando los bárbaros nos invadan – no los esclavos sin papeles de ahora, sino los mercaderes globalizados y los financieros sin entrañas - nos vamos a enterar.

Tendremos que escoger entre vendernos o comprar.
En el catre o en el centro comercial.
Maoísmo de burdel o de centro comercial.
Todos, putos del Estado-Mercado-Proxeneta.
De vuelta del viaje no me siento de vuelta de nada.

Seguiré escribiendo sobre ello, tengo aún mucho que explicarme.
Hasta que me dure el viaje.

2 comentarios:

Edi el pescadero dijo...

Dan ganas de leer más...

Tina Paterson dijo...

Díos! Qué grande escribe este pavo!
D.

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