28 de julio de 2010

DECRECER, REVOLUCIONAR(SE)

Como Edi, JLV y Milton se han enfrascado en debates económicos, saco a colación un palabro nuevo.

Sobre esto del DECRECIMIENTO, Carlos Taibo, escribió un “panfleto” imprescindible; luego, otro libro pionero y, ahora, coordina, Decrecimientos.

Taibo se expresa muy clarito aquí, junto con Arcadi Oliveres, un economista que afirma que “lo queramos o no, vamos al decrecimiento”. A lo mejor, la revolución es inevitable... y su alternativa, desaparecer.

Para sopesar las propuestas, lean una defensa del decrecimiento reclamándose “un proyecto político de izquierdas porque se fundamenta en una crítica radical a la sociedad de consumo, al liberalismo y retoma la inspiración original del socialismo”:

Algo que niegan otros, por ejemplo, desde el anarquismo clásico: “el decrecimiento no busca combatir porque no reconoce enemigos; se basa en trastocar la actitud de las personas - desde luego, no hechas de historia, sólo rellenas de "imaginario"; no con el trabajo de la negación, sino con el buen rollo evangelizador”:

Al final, las diferencias radican en si se acepta que,


“La destrucción del capitalismo no es, para la mayoría de los decrecentistas, la condición previa del cambio. El cambio se desarrolla aquí y ahora dentro del capitalismo porque no hay, en el sistema-mundo, ningún espacio exterior a él.”

Y la solución, supongo, reside en concluir que ninguna batalla es/será la final; y que todos los medios son pocos para empezar esta. La de la supervivencia, digo, la del anticapitalismo.

A lo mejor, iniciada ya la fase del debate de las ideas, podría irse desplazando al del las herramientas. Una vez más, Enric Durán y sus gentes, son referencia. E, insisto, el libro que ha coordinado C. Taibo. Porque hacer la revolución, implica revolucionarse.

1 comentarios:

JLV dijo...

Muy interesante el debate sobre el decrecimiento. Pero como dicen los anarquistas, que citas en el post, la visión del decrecimiento puede sonar a buenas intenciones sin conexión con la estructura social y sus desigualdades. Al mismo tiempo, es revolucionaria, desde que afecta a la primera premisa de nuestra sociedad, el PIB y su acumulación progresiva.

¿Y si retomásemos el debate marxista sobre la necesidad de convertir la herencia en propiedad colectiva? Sueña utópico pero quizás eso sí produciría un decrecimiento "natural". Me gustaría sacar tiempo para pensar con otros sobre esto.

Gracias por el post.

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