7 de julio de 2010

Patriotismo de sofá

Este no es un post para decir que el fútbol es el opio del pueblo (¿de qué pueblo?- que diría Pico), la única alegría de algunos pobres de este país. Este es un post para decir que cuando no existen más signos de identificación, cuando no hay con quién identificarse, es muy humano ser un patriota de sofá, como también yo lo he sido hoy, mientras veía el partido España-Alemania.

Quisiera ser patriota en mi trabajo, en mi vecindad, en mi barrio, en el sentido de identificarme con alguna de estas comunidades que forman parte de mi vida. Sin embargo, el único patriotismo que practico es uno remoto, a través de una pantalla, sin alcanzar ni mucho menos la emancipación real de quién se siente que hace comunidad, grupo, sociedad. Un patriotismo de sofá que facilita la identificación porque no exige compromiso, pero también se esfuma al día siguiente.

Supongo que, para un país que no invade países en Medio Oriente (aunque sí colabora en ello) lo más cercano a ser un patriota consiste en que la selección de fútbol que tiene la misma nacionalidad que dice tu carné de identidad gane a Alemania. Parte de la responsabilidad de este sentimiento es nuestra, por haber aprendido a perseguir, en cierto sentido, sólo nuestras metas pensando que los demás hacen lo mismo con las suyas: jugar a las casitas o coleccionar otras cosas...

Y aún así, esto nos hace felices, porque nos sirve de excusa para estar con otra gente a la que queremos... hacemos con ello algo memorable.

Opinó un ignorante.

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