1 de julio de 2010

Prometido



He recuperado mi alma punk.

Ayer, apartando los ojos de una niña-madre-mendiga y su bebé, que jugaba a que daba sus primeros pasos a la altura de los tubos de escape…

Apartando los ojos hasta que se me pusieron del color del vaso, me bebí un/os Tequila Sunrise escuchando a Joy Division. Algún putero inglés debió de haberles gravado el CD hace ya mucho.

Y me hice una promesa.


A la vuelta de este viaje ajustaré cuentas cuando me cruce con todos ellos. Con todos los creyentes de sus mitos fundacionales.

No dejaré pasar al chovinista gallego que ensalce el Pórtico de la Gloria.
Ni al castellano prepotente que alardee de plateresco.
Menos aún, al gringo que presuma de la Montaña Rushmore.

Les proyectaré en los ojos, al estilo La Naranja Mecánica, abriéndoles los párpados con pinzas y echándoles colirio para que no dejen de ver:

Los bajorrelieves de Angkor Wat. Un pórtico jemer del X. Los rostros pétreos de Angkor Thom (fotos de izquierda a derecha)

Tampoco perdonaré al camboyano que alardee de pasado. A este le tengo destinada una lapidación en toda regla, con las reproducciones en piedra de las anteriores pruebas de su superioridad cultural.

Les abriré la cabeza.
Les partiré la nariz.
Para que piensen y respiren mejor.


Tal como nos enseñaron aquellas locas: la que agredió a Berlusconi con una catedral en miniatura y la que zancadilleó al papa Benito. Como ya dijimos aquí, Tina y yo:

Los dementes somos los únicos seres sagrados que habitamos la tierra.
Nuestra misión primera es enfrentar a los sacerdotes.
Atizadles con los mitos que contra nosotros han erigido.

4 comentarios:

Tina Paterson dijo...

¡Vuelve pronto Sampedro!

Te estás chalando. Ten cuidado no tengamos que ir a buscarte a una cueva subiendo el río en un barco...
Apocalipsis Tomorrow!
D.

Edi el pescadero dijo...

Me he reído mucho leyendo el comentario de Paterson. ¿Por qué? Porque cuando yo leí el post de John Fat, imaginé exactamente la misma película, y que teníamos que ir pa llá a recogerte Coronel Fat, con tó el problema que supondría remontar el río y pegarnos con el Vietcong. ¿Y cuándo llegáramos allí? ¿Nos encontraríamos con un John mesándose la calva en mitad de ¡EL HORROR, EL HORROR!? Desde luego, has conseguido tocar nuestra fibra sensible con tus aventuras camboyanas. ¡Vuelve, vuelve, que la cosa está poniéndose mu malita!

Anónimo dijo...

Tranquis... Sampedro ya se fue, fue otro en otra vida.

He visto hace unos segundos a John Fat pasando el control del areopuerto de Phonm Penh... Aun le faltan dos para llegar.

Me ha susurrado en la cola de embarque que escapo por los pelos del Apocalipsis: de un final parecido al que tuvo el pequenho saltamontes, Kung Fu, hace unos meses en el Sudeste asiatico.

No os inquieteis...

Tina Paterson dijo...

jajajaja
D.

Publicar un comentario