24 de julio de 2010

Taller para escribir como Onetti

Cuando era más joven vivía impresionado con la figura de Juan Carlos Onetti. Recuerdo que en un suplemento literario leí que Luis Landero lo elogiaba y probé a leer "La vida breve". Y supe que nunca llegaría a escribir como Onetti. Eso me mantuvo alejado de la literatura durante... una semana. Después leí "El astillero" y más tarde "Jutacadáveres". Oh, aquello era demasiado. El tipo tenía en su cabeza novelas enteras que recorría del derecho y del revés. Por eso, creo yo que se encamó y vivió varios años sin salir de una cama que, a modo de útero, cerró simétricamente su vida (aunque parece que en Camboya, esto es una fruslería).

Después he entendido que sí, que hasta yo podía escribir como Onetti. Es más fácil de lo que parece. Basta con elegir un libro de Onetti, abrirlo por una página cualquiera, apuntar con un dedo ciego a la página y copiar a partir de donde indica el dedo. Muestro un ejemplo:

"Ella se plantó enfrente, Balbina sobre Balbina celeste.

- No vamos a quedarnos con los prejuicios de estos idiotas, pienso... Yo soy más libre que ellos, más libre que Bidart. Yo no tengo prejuicios, ni ésos ni ninguno.

-No hay necesidad de gritarlo. Estoy de acuerdo. Pero ahora se me ocurre...

La apartó con suavidad, descubriendo la falsedad de la línea de la nariz de Balbina celeste, un gesto de sorpresa en la unión del caballete con el largo ojo sombrío, un aire de asombro estúpido que hacía replegarse a las orejas. Silbó entre los dientes y la pipa".

Tierra de nadie, 103.

Lo he clavado. No es una broma.Ya no me impresiona tanto y sé por qué lo digo.

2 comentarios:

John Fat dijo...

TE RELEO, POR CUARTA VEZ... NO LO PILLO. ¿ALGUNA PISTA MÁS? ¿POR QUÉ LIBERTAD DE EXPRESIÓN COMO PRIMERA ETIQUETA?

Edi el pescadero dijo...

La leyenda dice que los dadaístas escogieron su nombre al azar, señalando la página de un diccionario. Decían que todos podíamos ser artistas y desacralizaron el arte. Como elemento positivo: liberaron su expresión. Lo negativo es que todo pasó a ser arte, dilema típicamente posmoderno, desde mi modesta opinión.

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