12 de agosto de 2010

Forçados

Ante a la prohibición de los toros en Catalunya.
Ante la rojigualda en los cosos taurinos y los estadios de fútbol.

Frente a la gesta individual del macho matador, el trabajo colectivo de los forçados.

Una fila de hombres que para el mismo golpe.

Un juego más limpio que cualquier ley de "higiene pública" censora. Mil veces más honesto que una corrida con afeitados o un partido de galácticos, todos abanderados.

Un juego gratuito, de "amadores" (amateur, en portugués), forçados voluntarios, que sólo cobran la comida posterior.



Sin "subalternos". Amigos. Poniendo, dándose el cuerpo.
Sin celebrar ningún gol.

Para seguir parando golpes.



Nunca entenderé a una izquierda incapaz de resignificar las imágenes anteriores en, por ejemplo, la acción colectiva necesaria para detener los despidos avalados por la última reforma laboral. O para tumbar las constantes envestidas del toro de Wall Street (anagrama también del grupo mediático neocon Intereconomía).

Y tampoco entiendo a ese movimiento memorialista de la II República que para ganar presencia pública recurre al famoseo progre y desprovecha (es más, minusvalora o desprecia) a José Tomás. Un torero republicano, digno heredero de los diestros de izquierdas, portador (sin saberlo) del lema: España roja y rota, y sus cojones también. Es lo que cantábamos con Os Resentidos, respondiéndole así al fascista Calvo Sotelo de: "Entre una España roja y una España rota, prefiero la primera, que sería una fase pasajera, mientras que la segunda seguiría rota a perpetuidad".

¡Dios! ¿Qué países están fraguando, el Reino de Ejpaña del manifiesto protaurino y la Catalunya triunfal sin corridas de toros? Ambas coinciden en lo peor: rezuman (y disputan) el patrioterismo inflamado de sus selecciones "nacionales" de fútbol y el ansia de presentarse como "modernas".

Los "debates" sobre quién ganó el Mundial y qué se gana prohibiendo los toros olvidan que el único deporte y el único arte que hay que proteger son los que no se hacen por/con dinero y que, por tanto y por definición, son para "amadores", son apátridas.

1 comentarios:

JLV dijo...

Me encanta el post, sobre todo por lo que dices de los "amadores" del deporte y su forma colectiva de practicarlo. Impresionante el segundo video.

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