10 de agosto de 2010

La historia del reality show estadounidense

Intento imaginar una aberración para un reality show del tipo "El diario de Patricia" o "Sorpresa, sorpresa". A ver qué os parece esta por lo cercano de la conmemoración.


El programa aberrante invitaría a un superviviente de la bomba de Hiroshima y a su familia. El presentador introduciría a su invitado y, ¡sorpresa!, también daría la bienvenida al Capitán Robert Lewis, el copiloto del Enola Gay, el avión que lanzó sobre Hiroshima la bomba. Robert Lewis entraría en el escenario (ruido de arpa y aplauso del público) y saludaría al japonés como si se tratara de un viejo amigo. También lamentaría el asuntillo de la bomba. Después vendría la apelación del presentador a la caridad del estadounidense medio para hacer la cirugía plástica a algunas chicas que sobrevivieron a la bomba. Y a continuación, el capitán Robert Lewis, como gancho para animar al resto de la nación, entregaría un donativo al japonés.

Para quienes crean que el reality se inventó en TeleCinco o Antena 3, os invito a visitar el museo de los horrores televisivos, con el programa This is your life, año 1955. Hasta el segundo 42 no comienza el horror.



A ver si lo he entendido. Nosotros os lanzamos una bomba y matamos a más de cien mil personas. Después lanzamos la segunda en Nagasaki y matamos casi la misma cantidad. Más tarde, mueren por la radioactividad casi doscientas mil. Después vamos a la tele y nos reconciliamos con una sorpresa. Todo esto patrocinado por una marca comercial.

Dicen que el capitán Lewis no se atrevía a salir en el programa y lo encontraron borracho en una cafetería cercana, justo antes del comienzo de la grabación. Lo cierto es que cuando dice eso de "dios mío, ¿qué hemos hecho?", no sabemos si lo dice por la bomba (la tragedia) o por el programa (la farsa).

1 comentarios:

VSB dijo...

Apabullante este video y la entrada. Todos los veranos, en medio del verano y en plena sequía informativa, las teles echan las imágenes enlatadas de la masacre. Esta es una magnífica reflexión de la miseria perpetrada, sobre los cuerpos y su memoria.

Publicar un comentario