13 de agosto de 2010

Mongoles, batallas culturales y economía

Hace poco hablaba con un amigo sobre la crisis económica,,, y sobre la crisis política. Porque si algo nos ha demostrado esta crisis a las claras es que nuestro sistema politico sirve para poco dentro del marco de nuestro sistema económico. Como me señaló Pico, incluso Iñaki Gabilondo ya lo dice sin tapujos, en prime time: vivimos en una dictadura. Él dice que hay que admitirlo sin tremendismos, pero la cosa parece tremenda.

Un chiste para ilustrar lo que está pasando. Está extraído de un libro de Zizek.

En el siglo XV, Rusia estaba ocupada por los mongoles. Un campesino y su mujer caminaban por una polvorienta vía. De pronto se acercó un mongol a caballo y se puso a la altura de los caminantes. El mongol expresó al campesino su intención de violar a su mujer, y añadió:

- Mira, campesino, como el camino está lleno de polvo te voy a pedir que, mientras me follo a tu mujer, tú me sostengas los testículos para que no se manchen de polvo...

Una vez el mongol hubo marchado, el campesino comenzó a gritar de alegría y a dar saltos de puro regocijo. Al ver esto la mujer le reprendió:

- ¿Cómo puedes estar dando saltos de alegría después de que ese tipo me haya violado en tu presencia?

A lo que el campesino respondió:

- ¡Le he jodido, le he jodido... se ha ido con los testículos cubiertos de polvo!

Pues bien, así veo yo a la socialdemocracia actual. Cuando defienden la labor del partido señalan que ha legislado a favor del matriomonio gay, del aborto, del divorcio, etc. ¿Y qué es eso? Básicante es cubrir de polvo los testículos de los que nos están follando vivos.

Como bien dice Zizek, la elite económica y política ha aceptado el terreno de la batalla cultural para ganar la batalla política. La batalla cultural tiene que ver con los estilos de vida, la moral privada y las tradiciones. No es que la derecha crea mucho en lo que predican. En realidad, antes se iba a Londres a abortar y si quieren anular su matrimonio van al Tribunal de la Rota. Sin embargo, saben que la guerra cultural tiene dos ventajas:

Por una parte, recogen el voto de los conservadores con este populismo de derechas (Intereconomía).

Por otra parte, la más importante, plantean la batalla fuera de la esfera económica.

En esencia, hacen lo primero para poder conseguir lo último. Encuadran la batalla política en un espacio delimitado por la moral, dejando intacto cualquier aspecto de lo realmente importante, la distribución de la riqueza.

Para ganar la batalla política, la izquierda tiene que comenzar a invertir en bolsa, El objetivo es castrar al mongol.

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