4 de agosto de 2010

Retórica posmoderna

He observado- dijo el señor K.- que mucha gente se aleja, intimidada, de nuestra doctrina por la sencilla razón de que tenemos respuesta para todo. ¿No sería convincente que, en interés de la propaganda, elaborásemos una lista de problemas para los que aún no hemos encontrado solución?
Bertolt Brecht. Historias de Almanaque

Esta cita la encontré hace mucho, y siempre me ha llamado la atención. Es más, con el tiempo, cobra más significado porque día a día se incrementa el ruido y decrece la señal en el sistema comunicativo... mucha basura y poca sustancia. Los mensajes, como el resto de los objetos que consumimos, se programan para morir muy pronto. Son rápidos, poco elaborados, poco consistentes, destinados a ser ruido, a ser basura. Tanto en la comunicación política como en la mercantil, si es que aún pueden distinguirse. 

Con tanto ruido, la gente se ha vuelto suspicaz. Suspicacia que nace de la sensación de que siempre nos quieren vender algo o, como poco, quieren venderse a sí mismos. Nos hemos adaptado a ese ruido y tenemos los oídos taponados, embrutecidos. Todo nos suena a algo ya oído, a historias que ya nos han intentado meter por los ojos, las orejas, la boca u otros orificios. Así que nos molestan esos plastas de políticos, pero también esos que parecen actuar por altruísmo y piensan que otro mundo es posible... esos son los peores, porque muchos los perciben con intereses ocultos y bajo disfraces retorcidos.

En mitad de ese ecosistema ruidoso, triunfa el bufón porque, de entrada, anuncia que no pretende convencer a nadie. Es toda una tarjeta de crédito el asegurar que uno no está ahí para convencerte sino sólo para entretenerte y hacerte reír, sin otro afán explotador, alienador... no se afana el bufón por separarte de tus creencias y mostrarte lo equivocado que estás. Jon Stewart, el tipo que presenta uno de los shows satíricos más reconocidos (sino el más) de EEUU lo afirma así... pero nunca sabremos si es también una pose de alguien que sabe que no se puede presentar de otra manera si quiere que bajemos algo las defensas, si pretende que no nos sintamos intimidados, como se señala el señor K. en la frase de Brecht.

Un tipo como Jacques Ranciere expresa bien el dilema del persuasor/persuadido, del maestro/alumno cuando dice lo siguiente en su obra "El espectador emancipado":

Pertenezco a una generación que se debatió entre dos exigencias opuestas. Según una, los que poseían la comprensión del sistema social debían enseñárselo a los que sufrían ese mismo sistema con el fin de armarlos para la lucha. Según la otra, los supuestos instruidos eran en realidad los ignorantes que no sabían nada de lo que significaban la explotación y la rebelión, así que debían instruirse con esos mismos trabajadores a los que trataban de ignorantes.

Aunque no tiene que ver directamente con la cita, ofrezco como ejemplo experiencial el tema de la memoria histórica y cómo he sentido que, por desgracia, el hecho de que algunos políticos hayan hecho uso de este tema para sus intereses ha podido crear una especie de sordera en su percepción social, con el consecuente enroque, porque nadie desea que le den lecciones de ética.

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