7 de septiembre de 2010

Desconexión número 2: moscas y sociedad_relación si la hubiere

Este post lo brindo a la salud de VSB (gracias), tomo sus ingeniosas aportaciones hechas en el último post, las cito aquí y sigo. Para entenderlas tendríais que haber leído antes el post anterior y el comentario de VSB. Sería una pena no aprovechar este último para repasar a algunos ilustres de la sociología de las moscas y los urinarios.

Baudrillard y la hiperrealidad posmoderna: las moscas de los urinarios son representaciones de moscas más reales que las moscas mismas... al menos producen los mismos efectos que ellas: incentivan a los individuos para que intenten cargárselas a golpes de meada... menos mal que todo queda en un urinario... ¿alguien se imagina que esto pudiera trasladarse a... no sé... una guerra televisada? No, sería imposible... qué tonterías digo...

Foucault y la microfísica del poder: pollas disciplinadas que apunten para mear donde se les diga sin que parezca que se les está diciendo dónde hacerlo... para que no meen fuera del tiesto y, de paso, que parezca algo voluntario... apuntar a una mosca aparece como un estúpido ejercicio de puntería pero es ¡hegemonía gramsciana!

Weber y la racionalización de la vida cotidiana: el empleado del aeropuerto de Amsterdam inventa modos para racionalizar la forma de mear de manera que la mínima cantidad de líquido se derrame del urinario. De esa forma, el empleado emplea menos tiempo en limpiar los urinarios y puede dedicar ese extra a tareas como... sustituir a los controladores aéreos en huelga. El empleado es felicitado por sus superiores, los ejecutivos con dos pollas que, como signo de distinción (Bourdieu) pueden bajarse la cremallera y mear al aire libre o en lugares públicos transitados.

Para alienarlo totalmente de su identidad de clase (Marx), al empleado de los urinarios se le promete el 0,001% de los beneficios generados por la explotación de la propiedad intelectual que ha generado el invento de las moscas pintadas en urinarios de aeropuerto u otros lugares públicos. El empleado sigue trabajando en los urinarios pero ya es un capitalista, al igual que el 99,99% de los autores registrados en la SGAE. El empleado, emocionado con pertenecer a la clase dirigente, inventa además el meado escalonado, una nueva forma de orinar por turnos que impide los atascos en los baños y nos ahorra tiempo a todos. Recibe esta vez un terrón de azúcar.

Os dejo ahí los dos enlaces que me ha indicado VSB. El primero podría ser una canción compuesta por el empleado de los urinarios... pero pertenece a Golpes Bajos. El segundo son ejecutivos del tipo que surcan los cielos y racionalizan el tiempo. Están interpretados por los Yes Men.




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