27 de octubre de 2010

Bolaño y Miguel Hernández

Sí, es cierto; de vez en cuando, entre toda la basura, se encuentra algún que otro diamante, como el que el otro día nos ofreció La 2 con el documental sobre Roberto Bolaño. Impresiona la vida espartana que llevaba y su dedicación a la literatura. Casi un ermitaño que vivía de trabajo en trabajo hasta que se estableció en Blanes; soportando una enfermedad propia de Prometeo (al que los dioses condenaron a vivir con un hígado perpetuamente devorado por haber robado el fuego para los hombres). Bolaño estuvo esperando un trasplante de hígado hasta el último minuto... pero arrancó a la vida varios libros que sobrevivirán a su maltrecho hígado. 

En RNE, un documento sobre la vida de Miguel Hernández, "el verso que no cesa". Cela trepaba en el páramo cultural del franquismo mientras, con gesto caballeresco, reconocía la aportación del poeta de Orihuela y aportaba dinero para su entierro.

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