22 de noviembre de 2010

Mi vida y Chat roulette

En la sociedad en la que vivo, las mujeres exponen sus vulvas en primerísimos primeros planos en la pornografía o en la silla de la clínica ginecológica.
Llena de orgullo contemplo mi coño abierto en la pantalla de mi mac. Tengo la máquina entre las piernas, sujeta firmemente, de modo que la web cam graba mis genitales. En chat roulette puedes chatear con cámara con desconocidos. Vas apretando la tecla de next hasta que te encuentras con alguien que te seduce y con quien te apetece pasar un rato. Es azaroso con quien te vas a encontrar, sólo puedes darle al siguiente y rara vez repites partenaire. Sobre todo te encuentras con pollas en erección, y sí, hay pocas chicas. Con lo divertido que es. Y muy práctico. Llegas a casa tarde y cansada y sin haber ligado y tienes ahí a tu disposición a un montón de carne sólo para ti.
(...)

Las pajas de María Llopis.
D.

3 comentarios:

Josué González Pérez dijo...

Este invento me parece de lo mejorcito!!
Oye, aprovecho para felicitarte por este blog, que lo sigo bastante desde que lo descubrí.

VSB dijo...

Una frase de nuestra gran chavalaza Postporno, María Llopis:

"Mi mac, siempre ahí para mí, todo mío, una puerta abierta a un mundo infinito de deseos a través de internet. Mi herramienta de trabajo, mi herramienta de ocio, mi herramienta de placer."

Toda una declaración de tecnosoberanía y de autonomía tecnosexual. Todo lo contrario a la pornopolítica del poder.

VSB dijo...

Más info sobre este site:

Un invento de un chaval moscovita de 17 años: Andrey Ternovskiy.

Con un desembolso inicial de $10,000 de sus padres (que pronto devolvió), el site contaba en marzo de 2010 con 1.5 millones de usuarios, siendo desarrollado por Ternovskiy desde su dormitorio adolescente y con cuatro programadores remotos.

Un estudio señala que la mitad de conexiones se produce desde USA, 15% de Francia. La media de mujeres /hombres es 1 de cada 12. Los contenidos "objetables" 1 de cada 8.

Datos de Wikipedia que hablan de un vuelco en el concepto de una intimidad hecha pública, de un exhibicionismo consentido, de una masturbación en compañía; de más hombres desinhibidos o salidos; de intercambios que van más mucho más allá de la entrepierna. Click, click, click.. abajo los muros de tu dormitorio.

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