16 de mayo de 2011

Deontología periodística

Hemos perdido la perspectiva







Durante quince días los periodistas nos vemos sumidos en el maremágnum de la campaña electoral (bueno, quien dice una quincena dice ya unos meses). Miro con asombro el cambio que se ha producido en la redacción y hay dos palabras que definen la situación actual que transmiten los editores: miedo y cautela. ¿A quién puede ser? ¿A la sociedad civil que nos observa? Por supuesto que no, se trata de la completa sumisión a los políticos.

El tiempo que un partido político TIENE que estar en antena aunque no diga/ haga absolutamente nada (¿y quién se acuerda de El Congo o Sudán?- http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/conflictos-olvidados-las-ong-denuncian-las-tragedias-invisibles/976548/), ronda entre los 35 segundos y el minuto cincuenta dependiendo del número de votos que obtuvo en las últimas elecciones. Nunca he visto a nuestros superiores tan pendientes de cada palabra que redactemos, de cada plano que pongamos, de cada declaración...Y me hago una pregunta inevitable, ¿por qué con ellos sí y con la gente de a pie a quien nos debemos no? Y la respuesta es evidente: porque hemos perdido la perspectiva.

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El punto número 3 del Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO trata sobre la responsabilidad social del periodismo, que viene a decir que el periodista es responsable frente al gran público. Por tanto, ¿por qué solo tenemos que rendir cuentas cuando se trata de un político? Según el Código Europeo de Deontología del Periodismo auspiciado por el Consejo de Europa en su punto 7: “Los medios de comunicación realizan una labor de mediación y de prestación del servicio de la información (...) en función de los destinatarios: es decir, de los ciudadanos”. Y el punto 9 dice “Los poderes públicos no deben considerarse propietarios de la información”.

Está claro que hemos perdido la perspectiva de una manera pasmosa. Parece que aquí en España la deontología del periodista brilla por su ausencia. He echado un ojo al temario que demandaban en el año 2007 para las oposiciones a TVE y he visto que no hay nada al respecto de estos derechos y deberes, tan solo se encuentra la Ley 17/2006, de 5 de junio, que apenas hace hincapié en la deontología.
Nosotros, los periodistas, tenemos que hacer un esfuerzo por no autocensurarnos, por indignarnos diariamente con los editores cuando quieran imponer su criterio politizado. Sencillamente y como dijo Rodolfo Walsh: “El periodismo es libre o es una farsa”.

1 comentarios:

Edi el pescadero dijo...

Totalmente de acuerdo. Ellos (los políticos) responden a los estímulos de la Banca. Los periodistas, a los de los políticos. Lo que se aprende en una redacción es dialéctica de gallinero: a quién puedo picotear y quién puede picotearme a mí. Aún más en tiempos de crisis.

Democracia real ¡YA!

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