5 de mayo de 2011

La Voz de la Calle

Algún día alguién revisará el cierre de La Voz de la Calle.
Lo definirá como el ¿último? intento de periódico de la izquierda claudicante de la Transición.
Financiado por el mismo personaje que le pagó la peluca a Carrillo para colarse en España tras morir Franco.
Un tal Teodulfo Lagunero, fundador de una de las últimas astracanadas más viejunas de este país: la Asociación para la Defensa de la Transición.

Lagunero, como el Guadiana, como el PCE (des)aparece a conveniencia.
Se sacó un periódico de la manga.
Tuvo trabajando a una redacción de 40 personas, sin siquiera contratarles.
Cerró y despidió.
Los trabajadores se encerraron.
No les quería pagar siquiera lo debido en salarios e indemnizaciones.
No encontraron fuerza ni apoyos para continuar el periódico desde la asamblea.
Y nadie quiso contratarles de nuevo.

Una metáfora periódística del fin de toda una generación de izquierdas que claudicó hace tiempo. Desde ahora diremos de ellos "apagaron la voz de la calle".
 Seguir leyendo.


Ya no engañan a nadie, les movían/mueven afanes
- electoralistas: el periódico era el último intento del PCE para no desaparecer disfrazado de IU;
- cortoplacistas: asegurándose sobrevivir hasta la siguiente elección;
- dirigistas: sin abrir a la participación interna ni a redes externas o periféricas;
- cínicos: rehenes de un discurso autocomplaciente, desmentido por los hechos y sus incapacidades;
- cobardes: no dan la cara ni saben rendir cuentas de sus enjuagues políticos...

¿Para qué seguir? El entorno no desmerece:

Ni una sola facultad de periodismo expresó su solidaridad con los ex-trabajadores.
Ni un solo sindicato, ONG, Asociación Profesional de Periodistas... alentó siquiera la idea de continuar el proyecto como laboratorio mediático, cooperativa...
Ni un solo medio de contrainformación aprovechó para renovar equipos, equipamientos... proyectos.

¿Qué queda, entonces, de todo ello?

 Muchísimo, por ejemplo, la lucidez de Alberto Arce, uno de los periodistas más interesantes del momento:
"Desde el primer día vimos el riesgo del panfleto, la falta de planificación y, sobre todo, el defecto de nacimiento. Si quieres construir un diario de la izquierda transformadora, vete primero a entender dónde está la izquierda transformadora y pregúntales si lo que quieren es un diario. Después entérate de lo que es internet y preocúpate de 16 cosas más que ni siquiera sabes que existen. Los detalles, cuando acabe todo esto.

"Acabó como tenía que acabar. Y saldremos de esta con dignidad. De ahí el optimismo. Tratan de convencernos de que ni sabemos ni queremos ni podemos mover el culo para cambiar las cosas. Que te enculen en nombre de la izquierda y las batallitas del abuelo es, a fin de cuentas, edificante.".

Alberto, de quien ya hablamos aquí (inauguró con Olga Rodríguez nuestro Parnaso de periodistas excelesos, con un post llamado "Periodismo y dignidad"), está ahora en Malta, denunciando el bloqueo de inmigrantes. Toda una trayectoria.
Y no nos engañemos, mucho más coherente y limpia que la de los Laguneros. Dará frutos, cuando caigan los árboles caducos. Entonces, sí podremos ver el bosque... el de Robin Hood, por supuesto, el refugio de las alimañas justicieras.

1 comentarios:

Tina Paterson dijo...

Dura visión.

Quizá sea el momento de empezar a aflojar...
D.

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