13 de julio de 2011

15M: Sin miedo y sin medios (I)

Llevamos una semana sin meter un post nuevo.
Yo no doy más de mí... y parece que el resto tampoco.
Necesito tomarme unas vacaciones ya. Antes de hacerlo compartiré un ¿último? texto.
He estado escribiendo sobre el 15M y los medios, para FronteraD.
Aquí va la primera entrega. Bicos á esgalla.


15M. Sin miedo y sin medios
Este texto aborda dos procesos paralelos de (r)evolución y (des)información al hilo del movimiento 15M (versión cosmopolita y tuitera, #spanishrevolution). La ola de movilización contra los ajustes de la crisis económica tiene el calado de una transformación política profunda, pero no encuentra reflejo mediático. Intento trazar una reflexión que parte de la experiencia propia, incorpora debates de nuestro blog y acumula varios años de estudio académico sobre estos asuntos. Ensayo a trompicones. Bitácora de un viaje compartido aún en marcha. No se pretende aquí nada más que no perder la brújula. Para reconocer donde hayamos llegado, y desde ahí registrar qué nos está pasando y a donde nos lleva. No hay hoja de ruta. Estamos en ruta. Sin miedo. Y sin medios.
I. Espacio público liberado en una democracia demediada.
El 28 de junio participé en el Debate sobre el Estado de la Nación [DEN] paralelo que organizaba el 15M en La Plaza del Sol de Madrid. La asamblea que nos convocaba me pidió que “dinamizase” el eje de ciudadanía y comunicación. Nunca recibí un encargo que me produjese más desasosiego. ¿Yo? ¿Qué tono adoptar? ¿Ante y con cuántas personas? ¿De qué condición? ¿En qué contexto, tiempos y formas?
Reconozco haber sentido, como mínimo, temor escénico ante un espacio público libre, liberado e incontrolado. Sin formatos preestablecidos: la arenga mitinera y la clase magistral quedaban descartadas. Mi rol y el del resto de asistentes eran intercambiables. El protocolo, desconocido y, con toda seguridad, cambiante. Demasiada responsabilidad y un reto nuevo: generar en asamblea (y ante los medios) un discurso que aún se está fraguando. Dinamizar un proceso de gestación y expresión política colectiva. Dialogar con las máscaras de Anonymous. Representar a quien no delega su voz. Sumarme y encarar a una multitud en la que me integro y de la que, al mismo tiempo, me distingo. En un espacio público merecedor de tal adjetivo; donde lo imprevisto no sólo se hace posible, sino que es esperado y se celebra con júbilo. Más de quinientos asistentes a la asamblea, de pie o sentados en escaños de cartón. El Congreso de los Diputados, a pocos metros de la Puerta del Sol, resultaba entonces más de cartón piedra que nunca. Y frente a los 60.000 ciudadanos que nos siguieron vía streaming, los 500.000 espectadores televisivos del DEN parlamentario representaban su condición de invitados de piedra de la democracia mediatizada; más bien demediada, que diría Calvino.
He llegado a la conclusión de que mi participación fue (en)cubierta por los medios convencionales. Cubrieron el acto porque los periodistas antepusieron sus palabras a las nuestras. El porcentaje de citas literales fue muy inferior al que recabaron los diputados en las crónicas del “auténtico” DEN. Una vez más sufrimos que, no siendo fuentes oficiales, los periodistas hablen por nosotros o nos pongan la voz de sus aliados partidarios. En otro sentido, los medios encubrieron - taparon - mi discurso. Respondieron con una defensa corporativa frente a lo que entendieron como hostilidad y antagonismo. Después, la línea editorial respecto al 15M hizo de filtro y marcó el enfoque, a su vez dictados por las alianzas partidarias de cada medio.
II. (En)cubriendo Sol, destapando la segunda transición.
El patrón de tratamiento de la protesta política que venimos constatando desde hace más de dos décadas vuelve a imponerse. Los medios convencionales muestran claras preferencias por determinadas fuentes oficiales, acostumbradas así a marcarles agenda. Pocas veces ocurre lo contrario, que los medios fiscalicen o innoven las agendas políticas. Las voces publicitadas dependen del pago o de la promesa de favores legislativos y/o legales para el grupo mediático de turno. Mientras, el discurso reivindicativo, irrelevante o peligroso para el combate Gobierno vs. Oposición, es visto con sospecha, cuando no hostilidad. Lo social obtiene visibilidad mediática si cobra sentido partidario. O, más preciso, si sirve para el apoyo o acoso gubernamental. Sino se estigmatiza como (auto)marginado o antisistema.[1]
Es lo propio de un sistema mediático intervenido y clientelar. Poblado de empresas informativas deficitarias, que resultan insostenibles o no pueden crecer sin apoyo administrativo; y que, de hecho, hasta ahora cumplían tareas propias de la prensa de partido. Mejor dicho, eran propagandistas más o menos manifiestos de quienes tenían opción a gobernar. A pesar y frente a este entramado, donde el bipartidismo se transforma en bipolarización antagonista, surgió el 15M. Un movimiento que, en el fondo, cuestiona la esfera pública y la cultura política fraguadas en la Transición. Criticadas ahora por su deficitaria representatividad y por su opacidad.
Lo permisible y lo hegemónico, lo disputable y lo consensuado sobre nuestro futuro colectivo han sido trastocados en apenas un mes. La Transición es impugnada por no haber acometido la regeneración. Se le achaca haber legado una democracia de baja intensidad a la que las pancartas responden llamando a la “(r)evolución”. El paréntesis va preñado de potencial semántico. Las reformas incrementales que se exigen conllevan cambios estructurales. Y la revolución cívica reclama la evolución política: parte de lo que hay para, eso sí, reformarlo a fondo. Asegura su viabilidad, impulsa su renovación, expulsa lo caduco. Exige, en fin, su reajuste a nuevos contextos institucionales y generacionales. Esto también se aplicaría en su totalidad a los medios de comunicación. Pero no parecen entenderlo así. Permanecen presos de las dinámicas propias un sistema político-periodístico muy trabado y con excesivas interdependencias; a veces incluso autista frente a las presiones de cambio.
La prensa oficial de partido es demasiado endogámica y anémica, habla para convencidos y no alcanza ni a los simpatizantes. Resulta inútil para la influencia pública. De ahí la instrumentalización partidaria de los medios convencionales. Máxime cuando las cadenas públicas de radio y televisión, estatales y autonómicas, merecen más el adjetivo de “gubernamentales” que de “públicas”. En este contexto, la opinión del partido opositor se extrema en sus aliados mediáticos y la crítica social ve la luz casi siempre teñida de antisistema. Es percibida (y con razón) como amenaza. Por ello encuentra respuestas propias de una defensa casi gremial de la clase política y periodística. Términos cuya existencia se pone en duda, pero sus manifestaciones son constantes. Ocurrió de nuevo cuando los medios cubrieron nuestro Debate del Pueblo sobre el Estado de la Nación. Sólo percibieron críticas. En algún caso, ataques. Pueden comprobar esta gradación si leen consecutivamente las informaciones de Público, El País y El Mundo. Como contraste, sigue lo que, al menos, intenté decir en la Puerta del Sol; y que, más o menos, fue esto.


[1] Al menos eso hemos constatado al analizar, desde mediados de los 90, la insumisión antimilitarista, el movimiento de solidaridad internacional del 0,7%, la okupación de inmuebles urbanos, los movimientos antirracistas y las cibermultitudes del 13 de marzo de 2004, V. de Vivienda y finalmente, el 15M. Pueden consultar todas estas investigaciones en www.victorsampedro.net y la más reciente en www.ciberdemocracia.net

3 comentarios:

El Ranero dijo...

Hola, me ha gustado tu entrada, es la primera vez que caigo en tu blog, y voy a intentar hacerte una crítica constructiva, espero que no te parezca mal, más viniendo de mí; ahí va:
Has dicho muy poca cosa ocupando mucho espacio y utilizando demasiada literatura, si bien la he leído entera porque me interesaba, me ha resultado muy pesado y estaba deseando acabar de leer ya a mitad del texto, es interesante, pero podrías resumir un poquito y utilizar menos literatura. Eso podría además reducir tu cansancio.

Por lo demás genial, gracias, ánimo y adelante, el 15M somos todos.

VSB dijo...

Gracias, Ranero... sí la literatura nos suele perder; pero es sólo la introducción, y en ese caso resultar pesado o lento o reiterativo sí es un problema... Lo revisaré. Para eso sirve publicar en un blog. A ver si en las siguientes entregas crees que voy más al grano. Bienvenido a la colmena.

Ana Carro dijo...

Ahí va otro link sobre el tema del diario 20minutos.es: http://www.20minutos.es/noticia/1098306/0/15m/debate/pueblo/

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