24 de agosto de 2011

Resetear el videojuego de la Constitución.

Llega la convocatoria para solicitar un referéndum (firma aquí) para que podamos ratificar o rechazar la reforma de la Constitución propuesta por PSOE-PP para limitar el gasto público.

El Presidente islandés forzó dos referenda al negarse a firmar los planes de devolución impuestos por la banca extranjera. Hoy le entrevistaremos. Gracias a él, este país se negó las dos veces a aceptar las condiciones que se le proponían. El rechazo en España a una reforma constitucional capada, sólo para ajustar la soga (que no cinturón), para ahogar a los de siempre, abriría horizontes de esperanza.

Como el Borbón rubricará lo que consensuen PP y PSOE (y en esto sí coinciden, qué coincidencia), quizás merezca la pena considerar el largo plazo. Lo que en el fondo queremos y desde ya trabajar por ello. Después de ganar ese referéndum, hagamos otro para redactar una nueva Constitución. Entre tod*s.

Ha sido posible aquí, en Islandia, con técnicas de crowdsourcing y el compromiso de alcanzar consensos de mínimos. Si, como nos contaban, en Standford están ensayando cómo aplicarlo a Egipto, ¿por qué no ponerlo ya en la agenda? ¿Por qué aceptar de nuevo una Carta Magna cerrada? ¿Por qué dejarla en manos de los magnánimos padres de la Patria para los que siempre que seremos menores de edad?

Nos reunimos con el mozo que diseñó la partipación popular de la nueva constitución islandesa y su colega español, Aitor García. Las tres horas de charleta merecen más, pero podrían resumirse en... hagamos el videojuego de la Consti. Seguir leyendo.


* Los movimientos sociales ensayaron en su seno el crowdsourcing y los modos para alcanzar consensos mínimos, antes de proponerlo a las instituciones y al estado.
* A pesar de todo el utillaje digital, el crowdsourcing (considerar a la multitud tu "fuente", dejarle participar y decidir) más profundo tuvo lugar a través de una encuesta deliberativa (reunir una muestra representativa de ciudadanos y ponerlos a debatir, en una macro-lluvia de ideas).
* La clave del éxito residió en aplicar las técnicas de redacción de videojuegos. Lo fragmentas en versiones beta y los pones a prueba entre los ususarios. Cada semana se publicitaba una nueva redacción, sometida al debate.
* La clave no fue el voto, sino la deliberación: la conversación tendente al consenso; lograda aplicando unas reglas básicas, de sentido común, que conllevaban la asunción de responsabilidad.
* Como señalaba Finnur, aka Gummit, que diseñó la ciberinfraestructura: la principal sorpresa fue el bajo nivel de ruido, de bronca de los participantes... al contrario de lo que impera entre políticos y periodistas.
* Y todo esto sin triunfalismos: se tardará, cree, 10 o 15 años en que la elite acepte cambios que nunca habría propuesto: que el respeto a la naturaleza figure en el capítulo de derechos humanos, la separación Iglesia-Estado, el caracter ejecutivo de los ministros (al dictado del consenso parlamentario)... ¿seguimos soñando en cómo alcanzarlo en España?
* Aitor García señalaba la dificultad que entraña el cambio de escala entre España e Islandia, pero insistía con nosotros: Pues hagámoslo a otros niveles: autonómico, municipal, empresarial...
* Y remarcaba con contundencia que lo inusitado de este país no es la supuesta revolución, sino que esta se reduce a decir NO y pararse a pensar cómo demonios hemos llegado hasta aquí y qué podemos hacer para salir no de esta, sino para emprender un nuevo camino.
* Rompamos el código del videojuego de mierda que nos proponen. Recodifiquemos, reseteemos la consitución.

1 comentarios:

fer dijo...

Enhorabuena Victor, logras que lo que cuentas y escribes interesa.
Suerte con el clima...

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