30 de octubre de 2011

La (R)evolución islandesa. No una, sino tres (II)


Continúa el post sobre la revolución de hielo y fuego.


III. Las tres revoluciones,  que acabarán estallando.
“Get ideals, otherwise others will run the show”[i].
El comienzo fueron las cacerolas, como en Argentina. Pero al grito de “que se vayan todos”, siguió el de “queremos que purguen sus delitos” y que “entren otros”. Las mayores protestas, desde finales de la II Guerra Mundial, forzaron la dimisión del Gobierno, el juicio al Jefe de Gobierno y a tres de sus ministros. Las elecciones dieron paso, por una parte, a un gobierno de coalición – presidido por el ala más consecuente de la socialdemocracia, a la que se sumó el partido RojiVerde – y a cuatro diputados del Citizens’ Movement, surgido de las movilizaciones. Estas fuerzas políticas impulsaron tres medidas revolucionarias.
Estas iniciativas imprimen un nuevo significado al término revolució﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽revis denuinar. Y para ello deninci a su escarnio puso de la imposibilidad de hacer pagar con la justicia en la manobión, ahora ya sin paréntesis. Someten a quien alcance el poder en tres planos que empoderan a la sociedad civil como auténtico contrapoder ético, constitucional y político-económico.
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III.1.- COMISIÓN DE LA VERDAD. La revolución jurídica que también es ética.
Consecuente con la asunción de la bancarrota bancaria, consciente de la imposibilidad de castigar legalmente los crímenes económicos, la sociedad islandesa no renunció a su escarnio público. Una Comisión Parlamentaria, que incluía a profesores universitarios de ética y economía (algunos de prestigiosas universidades extranjeras) y al Defensor del Pueblo, redactó un documento de 1.800 páginas sobre las causas y responsables de la crisis. Su intención era determinar, no incriminar. Denunció vínculos entre empresas, bancos y partidos.
ln﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽nblico. Uara empezar ueterseya  a instancias internacionales y sacar la cabeza sin riesgo a una venganza de los mercadoEn definitiva, cuestionó la secular confusión entre lo privado y lo público.
Esta Comisión de la Verdad dio paso a una reflexión sobre la responsabilidad compartida por toda la sociedad. Sin incurrir en la autoculpa, que eximiría a los causantes de la debacle, varios gremios se dotaron de códigos deontológicos más estrictos. La banca o la universidad, por ejemplo, han asumido revisar a fondo sus relaciones clientelares; los vs.nterpuestoe pajade Francia por los Verdes) llidoso que asumir quee, dio inicio a la e hacer pagar con la justicia en la manobiínculos inmorales e ilegales que mantens.nterpuestoe pajade Francia por los Verdes) llidoso que asumir quee, dio inicio a la e hacer pagar con la justicia en la manobiían entre sí y con otras instituciones.
Estas medidas éticas se acompañaron de otras de orden jurídico-legal. Se creó una Fiscalía Especial, contando con asesoramiento extranjero. Cientos de empresas y hombres de paja interpuestos dificultan el castigo, pero se combatió la impunidad. Como señalé antes, un Tribunal Especial de Alta Traición procesó al Jefe de Gobierno y a los ministros de Exteriores, Finanzas y Comercio. Al final sólo fue procesado el primero. Pero, no menos importante, se escenificó la aplicación mínima del Código Civil: responsabilidad de daños e igualdad ante la ley.
En resumen, frente a la impunidad ética y jurídica, sin guillotinas ni diluir responsabilidades en culpas colectivas, Islandia muestra un camino posible de transparencia y rendición de cuentas. El escrutinio público afecta no sólo a las cúpulas del delito económico sino que ha desencadenado un proceso de reflexión gremial y colectiva. Marca una senda de regeneración del tejido social más profunda y ofrece vías de intervención a los indignados del mundo en sus ámbitos locales. La revitalización ética ha hecho florecer colectivos profesionales que han empezado a barrer la casa por el cuarto propio, con iniciativas de democracia directa y hetero- o auto-regulaciones. En definitiva, implantan en la base social las propuestas que a continuación, por falta de espacio, apenas apuntamos.
III.2.- REFORMA CONSTITUCIONAL. La revolución del marco político.
Islandia emprendió el proceso constituyente más inclusivo que se haya conocido, generando un nuevo texto que, no por casualidad, ofrece paralelismos con las últimas constituciones latinoamericanas. Esta reescritura participativa constituye todo un exponente de hacktivismo político: actuar en lugar de hablar. Empezando por reprogramar el csticamente representativaciones. En definitiva,ntocias internacionales y sacar la cabeza sin riesgo a una venganza de los mercadódigo base, para luego “reinicializar” la democracia.
Apenas el 62% del Parlamento dio vía libre a este proceso de “outsourcing”, que combinó técnicas demoscópicas (una encuesta deliberativa), una deliberación digital pionera y un Consejo constituyente de ciudadanos sin filiación partidaria. Mil islandeses fueron convocados como muestra estadística a elaborar una lluvia de ideas, expresando críticas e inquietudes. Quienes diseñaron el posterior debate en la Red atribuyen enorme importancia a este Foro Nacional. Así como al compromiso de alcanzar consensos inclusivos en el Consejo de los 25: los ciudadanos elegidos en ese número por sufragio universal entre 500 candidatos y que redactaron la nueva constitución. Para candidatarse apenas necesitaron una decena de avales y carecer de antecedentes. Entre los electos figuran académicos, pero también activistas, un sindicalista, gentes del medio rural, blogueros, dos pastores protestantes y personas de diversa ideología con paridad (no forzada) de géneros.
Se revelaron también los adversarios que surgirían en caso de abordar procesos semejantes en otros lugares. Además de la reticencia (y posible oposición) del Parlamento a tramitar el nuevo texto, figuran la prensa convencional y la judicatura[ii]. En las elecciones constituyentes apenas participó el 36% de la ciudadanía, debido en parte al silencio de los grandes medios ligados a los centros de poder. En el posterior debate digital la atención mediática, centrada en los puntos más polémicos, provocó un aumento de “ruido” y dificultó el consenso. Lo cual desenmascara la carga de conflicto asociada a la información convencional. Por su parte el Tribunal Supremo impugnó las elecciones por defectos formales. Todos subsanables y sin influencia en resultados. No hubo acusación alguna de fraude y por primera vez en Europa se impugnaba un proceso constituyente. La OCDE lo había supervisado y, ya que el Tribunal Supremo daba primacía al Parlamento, esté acabó avalando al Consejo por un 51%. Una vez más se constataba la importancia de un gobierno de coalición escorado a la izquierda y la presencia de diputados surgidos de las movilizaciones.
El debate telemático alentó y socializó el sueño de “resetear” la democracia desde sus cimientos constitucionales. Pretende implicar a las nuevas generaciones en una reescritura constante del código político, con procesos participativos, descentralizados y colaborativos. Lejos de inconvenientes, estos rasgos conformaron un proceso de deliberación muy eficaz de apenas medio año. La participación directa en los debates (vehiculados en las plataformas y redes digitales más extendidas entre la población) fue del 10%, lo que en términos de redes sociales implica al conjunto del país. La metodología fue la que se aplica a los videojuegos. Cada semana aparecían “versiones beta” de los artículos constitucionales, para que “los usuarios” mejorasen “el interface” e incorporasen sus aportaciones.
Entre las novedades figuran medidas a favor de la democracia directa por las que el 2% de la población puede pedir un debate parlamentario y un 10%, proponer un referéndum. Destacan los “derechos de la naturaleza” y la propiedad colectiva de los recursos naturales, inspirados en las constituciones de Bolivia y Ecuador. Se limita el control partidario, introduciendo la posibilidad de votar individuos en vez de una lista electoral. Se suprime el servicio militar obligatorio y se han avanzado los derechos de la infancia y el sentido crítico en el sistema educativo.
A pesar de algunas exclusiones, el terreno de la transparencia se ha abonado, permitiendo un mayor conocimiento de la propiedad de los medios y apostando firme por la libertad de expresión, en manos de la ciudadanía. El artas de videojuegoscompaño fue el mismo que el empleados convencionales mcasi medio año la naciesta firme por la libertad de inforículo 15 reza: ”Anyone is free to gather and disseminate information”. La apuesta por la Open Society se ha materializado en la tercera revolución islandesa: la Iniciativa Islandesa de Medios Modernos Islandesa (IMMI).


[i] Frase de un hacker de Reikjavik.
Véase tambidades en culpabilizacioneandesa: ln el textoclusivoque antes de la crisis, pero estctos.en la página oficial http://stjornlagarad.is/english/

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