31 de octubre de 2011

La (R)evolución islandesa. No una, sino tres (y III)

Última entrega.
De la isla paraíso fiscal a la Suiza del bite.

III. REFORMA DE MODELO SOCIOECONÓMICO. La revolución de una economía de la transparencia.
En sintonía con el hacktivismo constitucional, Islandia se ha propuesto reescribir la utopía del paraíso fiscal que le llevó al abismo. Intenta reinicializarse con un nuevo modelo económico. Antagónico con el anterior, bebe de principios semejantes, aunque orientados ahora a fines emancipatorios,  a escala doméstica y global.
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A través de la IMMI[1], Islandia pretende acoger y proteger en su territorio a servidores y portales de la Red que publican información secreta y comprometedora de fuentes anónimas. Intenta explotar las ventajas comparativas, a escala global, de una comunidad con lazos muy estrechos, potenciados por la penetración casi total de las TIC, y que además ha juzgado su pasado planteándose un nuevo futuro[2]. Cohesión interna y proyección hacia afuera. “Act local and think global”. Pero no a favor de la opacidad fiscal, sino de la transparencia informativa.

En este paraíso informático, libre de toda presión, el Gobierno se compromete con las libertades de información y expresión, blinda fuentes y filtraciones. Respecto a los periodistas y los medios, avala la ausencia de censura previa y protege “el turismo de libelo”, así como toda la elaboración de noticias y sus registros históricos. Los servidores y proveedores de ISP añaden a estos blindajes el rango de “intermediarios” de un proceso cuyo destinatario final es el Público (sic.).

La iniciativa política, obra de B. Jondosttir, diputada de Movement, fue aprobada por unanimidad en el Parlamento. Wikileaks actuó como asesor y lobby, con la intención última de establecer en la isla su grupo multimedia Sunshine Press. Así se incorporó el potencial de los públicos más activos y empoderados en la Red.  Para recodificar (revertir en su contra) el proceder de las corporaciones, que actúan con impunidad desde el marco jurídico transnacional más favorable. La IMMI aglutina las leyes más favorables a la transparencia de los países más diversos. Las aúna y propone un nuevo modelo de desarrollo, asentado en los rasgos comunitarios (juventud de la población, penetración y alfabetización digitales), sus extensiones globales (la isla es líder en juegos en red) e incluso ambientales. La IMMI es favorecida por el frío islandés, adecuado a la estabilidad de los servidores. Ofrece, en suma, una promesa de desarrollo sostenible, frente al paraíso fiscal precedente y a la industria del aluminio alimentada por la privatización de la energía geotérmica. Falta materializarla, asignándole recursos económicos, y aplicarla, con las excepciones necesarias, al nuevo tablero institucional marcado por la transparencia.

La vuelta de los conservadores al poder podría paralizar las iniciativas que hemos comentado, pero el horizonte ya está trazado: se trata de políticas emancipadoras, que empoderan a la sociedad civil y son propias de la democracia del s. XXI. Quizás no quepa hablar de revolución en el plano económico. Quizás el abordaje de la crisis, no sea mérito propio, sino forzado por la magnitud del desastre y realzado por la sumisión con la que el resto de naciones ha aceptado los ajustes. Pero la resistencia pragmática a los mercados se convierte en revolucionaria si consideramos el alcance de otras iniciativas en los planos ético-jurídico, constitucional y económico.

La igualdad legal y la rendición de responsabilidades, combinadas con la regeneración, ética suponen una revisi conctros lugarescala global. cosonidasescala y con conexiones globalesalidad democón y un intento de ruptura del rumbo social. La reescritura colectiva de la constitución implica reprogramar la democracia hacia sus fines últimos. Y el desarrollo basado en la transparencia ejemplifica una economía digital sostenible y liberadora. Son, en fin, propuestas de revitalización glocal: para las comunidades que se atrevan a defender su soberanía con visión global.


[1] Véase el sitio oficial http://immi.is/Home
[2] El grado de internacionalización de la economía islandesa antes de la crisis era altísimo. Por otra parte, la tase de penetración de Internet es del 97%, La inmensa mayoría de los islandeses acceden a Internet en conexión de alta velocidad y casi todos ellos tienen perfil en Facebook. El país, por otra parte, es líder en juegos online.

3 comentarios:

Tina Paterson dijo...

Ejem... Para mi que vamos en dirección opuesta...
Me temo que ya no se enseña más deleitando..

D.

VSB dijo...

Enviado por Beatriz, de la clase de Opinión Pública (!), para que luego digan algunos compañeros que los alumnos que tenemos son unos "analfabetos funcionales", ¿cuántos de ellos leen, como Beatriz, a Paul Krugman?:
http://www.elpais.com/articulo/economia/global/Islandia/camino/tomamos/elpepueconeg/20111030elpnegeco_2/Tes

VSB dijo...

Dos reacciones/recomendaciones de Pepe:

* Elogios a Islandia en El Economista (!!!):
http://www.eleconomista.es/economia/noticias/3508890/11/11/La-experiencia-islandesa-demuestra-que-s-mejor-dejar-quebrar-los-bancos.html

* Y la "solución sueca" a la crisis bancaria:
http://voxeu.org/index.php?q=node/3263

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