13 de enero de 2012

Salvar Público


Como si fuese así de fácil, a preguntas de Tomás (Diagonal), me pongo a dar soluciones; todas complementarias. "1. Que busquen los millones que les piden los bancos en capital nacional diverso, para que no tengan monopolio unos cuantos accionistas. Y que completen con capital extranjero afín, para salvaguardarse de presiones estatales. 2. Que formen una cooperativa de trabajadores. Algunos redactores son más que eso: auténticos medios de comunicación, por la cantidad y calidad de seguidores digitales. 3. Que si tienen que cerrar temporalmente el papel, mantengan los blogs y el mínimo de información que puedan permitirse. Cuentan con lo más valioso y difícil de mantener: credibilidad y seguidores fidelizados. 4. Que busquen apoyo de las mil y una fundaciones en las que creadores, asociaciones, empresas, ONG, universidades, supuestamente progresistas... han refugiado su "obra social". Fundiendo la cooperativa con una macro-fundación sin ánimo de lucro, lo justo para resultar sostenible y, por tanto, autónoma. 5. Completar la refinanciación con un crowdfounding, de micro-aportaciones populares que las redes afines van a extender. 6. Ir desarrollando nuevas formas de negocio: micromedios, redes privativas o sourcefounding y rowdfounding específico de reportajes de investigacións... No sigo que ya hay suficiente. ¿Dejamos de hablar y nos ponemos a ello?"

Ahí van las respuestas, a todas las preguntas que me hizo Tomás:

Aparte de la obvia crisis económica de los medios, ¿existe también una crisis en su función social? ¿Están relacionadas?
La crisis es de modelo y se arrastra desde finales del XX. Ya antes o en los albores de Internet, preocupaba mucho el comercialismo y la degradación informativa que acarreaba. Una visión meramente industrial - de las noticias como producto - y después especulativa en Bolsa - cuando las acciones de los grupos multimedia dieron extraordinarios dividendos - supuso una degración inevitable de las redacciones: cada vez más precarizadas y dependientes del departamento y carteras de publicidad. Esto supuso primar como objetivo la credibilidad de los mercados antes que la credibilidad del público: único activo con el que cuenta el periodismo. Por tanto, las audiencias cosechadas para la propaganda y los accionistas importan más que los lectores. Esta fue la burbuja: eliminar toda función no lucrativa, subía la cotización mientras se perdía credibilidad; el crédito bursátil importaba más que el crédito de los públicos. Y así, el  abismo de la situación actual: la propaganda migra a Internet y las bolsas se desploman... Pero lo peor no es esto. La cuestión de fondo es que se ofrece un producto tan degradado y precario que nadie lo compra. Menos aún si, con casos como Wikileaks y la autocomunicación de masas con TIC tienes lo mismo, pero mejor y además gratis.

Los hábitos informativos del público con la llegada de internet han cambiado ¿En que medida está relacionada la crisis del modelo con este cambio?
Internet no es la causa del derrumbe del periodismo, sino su condición necesaria de futuro. La información del XXI va a desarrollarse multimedia y vía web. La prensa de papel y las radiotelevisiones generalistas se mantendrán en la medida que recobren su función. Diarios y revistas impresos podrán seguir ofreciendo información, si es seria y profunda, destinada para públicos específicos, cada vez más segmentados. El papel puede ofrecer antes y más completo, contenidos que aparecerán abreviadas o incompletas en la Red. No será el gran negocio, pero sí sostenible e independiente: los dos rasgos que definen el periodismo crítico posible. Lo mismo, con las teles y radios generalistas. Si ofrecen contenido significativos para reunir a los públicos que están segmentados en otros medios más particulares, seguirán manteniendo atractivo como lugar de encuentro e identificación colectiva. Y, por apuntarlo con brevedad, los medios públicos debieran evolucionar del modelo de servicio controlado por las administraciones a convertirse en medios "comunes": la nueva forma de llamar a los que antes eran "comunitarios"... de grandes y pequeñas comunidades que toman parte en la elaboración, difusión y debate de una información gratuita y de acceso universal. ¿Por qué son necesarios estos medios no privativos? ¿Aún alguien lo pregunta después del escándalo de Murdoch? Deja que un señor de la prensa tenga más poder que los políticos y te encontrarás con que es él quien paga a la policía por espiarte, además de poner al representante de prensa de los Presidentes (sí, tanto de los conservadores como de los laboristas). Menos mal que estaba The Guardian (controlado por una fundación no lucrativa y que, incluso, está diseñada para perder dinero) para denunciarlo y la BBC para redifundirlo a todo el Reino Unido. No puede ser más evidente la necesidad democrática de medios de bajo beneficio (pero gran alcance) y de medios públicos que se comporten como tales; salvando así la línea de flotación del periodismo.

¿Qué transformaciones están ocurriendo y qué tipo de proyectos pueden surgir para cubrir el vacío que van dejando los medios?¿Estamos viviendo un proceso de reconversión del sector?
Mil modelos nuevos están floreciendo, algunos cuajarán y otros no. Ocurrirá cuando los periodistas establezcan nuevos modos de relación con sus públicos (que no audiencias), basados en la colaboración entre ambos polos. Una ciudadanía empoderada comunicativamente encontrará (y ya lo está encontrando) periodistas y medios dispuestos a hacer de la comunicación algo compartido: debates e informaciones construidos a medias. Ya sea con "crowdfunding" (financiamiento popular de medios o informaciones específicas) o "sourcecrowding" (el recurso a los públicos activos para elaborar informaciones) o con filtraciones (el modelo de Wikileaks y sus clones) o... las posibilidades son infinitas, están por prototipar y desarrollar. La metáfora no es la reconversión sino un cambio de ecosistema. Y las preguntas son ¿cuándo desaparecerán los grandes depredadores de la comunicación (las corporaciones multimedia) para dar paso a otros organismos comunicativos mejor adaptados?. Y, por lo que nos compete, ¿cuándo los incipientes modelos de información aprenderán a coexistir simbióticamente con los grandes que se hayan renovado?. Y, más aún, ¿cuándo y de qué modo aprenderemos los públicos a sostener a "nuestros" medios? En suma, la clave es trabajar los modos y presionar los tiempos para que los periodistas y los públicos se conjuren, trabajando juntos para reinventarse.

¿Morirá gran parte de la prensa tradicional en papel?
Habrá muertos, mutaciones y nuevas especies, en el papel, en las ondas y en todas las pantallas habidas y por haber. Es la vida y la ley de todo ecosistema en crisis. El sistema comunicativo debe reiniciarse tras el big-bang que ahora vivimos. Desde esta perspectiva y con dolor (pero no nostalgia) por los que desaparecerán, bienvenida sea la crisis. Y cuánto más profunda mejor. Todos los que ahora están silenciados, censurados, estigmatizados o invisibilizados no tienen nada que perder. Los únicos que perderán son los que ahora saturan la esfera pública, hasta asfixiarlos/nos con mensajes que no encuentran audiencia, pero cuya omnipresencia impide percibir otras cosas.

¿Es posible en España sostener medios a la izquierda de El país con un modelo de negocio basado en los grandes anunciantes?
Sí, que hay público para ello lo demuestra el susodicho diario; casi el único que ha crecido en los últimos años, arrebatándole además a El País muchos lectores... y sobre todo ganando por goleada entre los más jóvenes. Es necesaria la alianza de nuevos modelos profesionales y empresariales que consideren a sus públicos como entidades comunicativas de pleno derecho. Me atrevo a dar una receta para la supervivencia de Público. 1. Que busquen los millones que les piden los bancos en capital nacional diverso, para que no tengan monopolio unos cuantos accionistas. Y que completen con capital extranjero afín, para salvaguardarse de presiones estatales. 2. Que formen una cooperativa de trabajadores. Algunos redactores son más que eso: auténticos medios de comunicación, por la cantidad y calidad de seguidores digitales. 3. Que si tienen que cerrar temporalmente el papel, mantengan los blogs y el mínimo de información que puedan permitirse. Cuentan con lo más valioso y difícil de mantener: credibilidad y seguidores fidelizados. 4. Que busquen apoyo de las mil y una fundaciones en las que creadores, asociaciones, empresas, ONG, universidades, supuestamente progresistas... han refugiado su "obra social". Fundiendo la cooperativa con una macro-fundación sin ánimo de lucro, lo justo para resultar sostenible y, por tanto, autónoma. 5. Completar la refinanciación con un crowdfounding, de micro-aportaciones populares que las redes afines van a extender. 6. Ir desarrollando nuevas formas de negociomicromediosredes privativas o sourcefounding y rowdfounding específico de reportajes de investigacións... No sigo que ya hay suficiente. ¿Dejamos de hablar y nos ponemos a ello?

vsb

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