23 de febrero de 2012

La pantalla de la violencia


Foto de 4º Poder, con pieza sobre agresiones a periodistas.

Una propuesta: que los medios no publiquen más fotos de la violencia policial. Que las lleven a comisaría como prueba de que pagamos a gente armada que luego no podemos identificar.

¿Por qué? Porque todas estas fotos son una pantalla sobre la proyectan una peli en la que tenemos todas las de perder. Ya lo habéis leído, es un texto sobre el desalojo de Plaça de Catalunya. Intentaban demostrar hasta dónde pueden llegar, estigmatizar el movimiento y elevera el umbral de violencia. ¿Por qué? Porque lo siguiente es hoy y mañana

Contra el Golpe de Estado Financiero

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Que los medios hablen de servicios públicos en extinción. Que anuncien las convocatorias de nuestras próximas movilizaciones. Que no se queden en la pantalla, proyectando la misma peli de miedo de siempre.

Ahí va el rollete, once again... ya lo dice Tina, "la realidad no es cíclica, es anacrónica".


La pantalla de la violencia

La pantalla de la violencia ocultará las demandas de los indignados. El reto que plantean es tal y la crisis social tan profunda que no cabe esperar otro guión informativo. El retroceso que supone la constitucionalización del déficit y los resultados electorales no auguran nada mejor. La berlusconización del PP, enfrentado tras su victoria a una sociedad civil que no reconoce como tal, es más que factible. Para conjurar ese futuro sobran periodistas de combate, ni siquiera beligerantes contra la violencia, ya sea estatal o subversiva. Basta retomar los mimbres elementales de la información para una convivencia democrática. Es una propuesta que debieran sopesar los periodistas a no ser que se resignen a intimidar a los ciudadanos: sentar en el banquillo de los acusados a los más damnificados por la violencia, la económica y la policial. Señalo tres breves principios.

 (a) En circunstancias como las descritas, los responsables del orden público deben garantizar dos derechos por igual: el de los políticos a cumplir con sus cargos y el de la ciudadanía a expresarse en contra. Ninguno debe primar a costa del otro. Hay quien suscribe el reduccionismo de la democracia a su fórmula parlamentaria. Otros, aunque menos, quisieran una prensa dedicada a enardecer a la ciudadanía. ¿Por qué? El derecho a la protesta es el correlato del de los cargos públicos a desempeñar sus funciones. El activismo ciudadano confiere vigor, revitaliza a sus representantes.

Los sucesos comentados revelan la incompetencia o mala fe de los responsables de Interior. Los dispositivos de protección probaron ser insuficientes o servir a otro fin. Pero aunque respondiesen al objetivo más espurio de quien guarda el orden público (criminalizar a la ciudadanía) las actuaciones policiales, además de ineficaces, fueron contraproducentes. Tuvieron un efecto de refuerzo, como ocurrió con el primer desalojo de la Puerta del Sol, que desató primero las acampadas y la #spanishrevolution después.

 (b) Los periodistas no pueden condenar la violencia ciudadana sin condenar con igual o mayor intensidad la que ejerce la policía. Los antidisturbios que apalearon a los acampados de Plaça de Catalunya sin placa de identificación no fueron sancionados ni han variado de proceder. Se permitió entonces grabarles sin restricciones, elevando el umbral de fuerza aplicable al 15-M. Esto confirió tensión narrativa a los “perroflautas” apaleados, que acabarían retratados como jauría antisistema. La metáfora canina ya resulta un clásico, desde que el expresidente J.M. Aznar calificase al movimiento Nunca Máis “como perros que ladran su rencor por las esquinas”. Las primeras fisuras de este encubrimiento de los abusos policiales tuvieron lugar tras la visita papal. Entonces la prensa de derechas quiso enfrentar el 15M a los peregrinos de las Jornadas Mundiales de la Juventud reunidas en Madrid en agosto. Las razones estriban, sin duda, en que varios agredidos eran periodistas (o conocidos de) y a la pujanza de las comunidades digitales que intercambian videos como medio de autodefensa.

 (c) Por último, aún reconociendo el atractivo de la violencia insurgente (y la oficial, si se abordase) en términos mediáticos, un mínimo de profesionalidad obliga a informar sobre las decisiones políticas que están en disputa. En este punto sólo hay interrogantes, me temo que todavía sin plantear por algunos periodistas. ¿Conocen la Ley Omnibus que se votaba en el Parlament de Catalunya? ¿Saben de las sesenta disposiciones que con una sola votación se pretendía derogar? ¿Y de las dudas jurídicas y constitucionales de este proceder? La denuncia de “la violencia” sirve como coartada que exime investigar y explicar. En definitiva, hace de pantalla de las motivaciones de la protesta, que quedan invisibilizadas. Así como su efectividad política. El 15M “ataca a los parlamentarios”, “asedia las instituciones”, “intimida a los ciudadanos” y hasta “paraliza el país”. Pero no se mencionan sus logros[i].

Garantizar la coexistencia revitalizadora de las instituciones con la protesta. Aplicar a la violencia oficial el mismo rasero. Y ocuparse de las políticas públicas controvertidas resultan elementos de ruptura con la cultura periodística española. Forman parte del proceso de cambio político que el 15M exige frente a los pactos de la Transición. Estos se fraguaron para supeditar los medios a los partidos, los periodistas a los políticos y, en comandita, marginar a la ciudadanía del debate y toma de decisiones.



[i] Por ejemplo, El País sin mencionar al 15M relataba que “el Gobierno de Convergencia i Unió ha dado marcha atrás en aspectos tan sensibles como permitir que las instalaciones de los hospitales públicos se puedan ceder a la actividad privada, así como las limitaciones que se imponían en un primer borrador a los recién empadronados para acceder a la sanidad pública”. (7 de julio de 2011).

2 comentarios:

VSB dijo...

Economía Sol estamos coordinando una acción para hoy bastante potente. Es una concentración en Sol, que se inscribe dentro de nuestra campaña
"Desmontando Mentiras" y que partió de la asamblea popular del barrio del Lucero.

Economía Sol, y muchas plataformas leeremos un comunicado desmontando una mentira. Desde la Plataforma contra la privatización del canal de isabel
II, hasta sindicatos como CGT o Solidaridad Obrera, pasando por ecologistas en acción.

Diario crítico:

http://www.diariocritico.com/e-xclusivo/protagonista/15-m/marchas-15-m/23-f/407945

link tomalaplaza:

http://madrid.tomalaplaza.net/2012/02/21/23financiero-contra-el-golpe-de-estado-de-los-mercados/

Tina Paterson dijo...

Uno de tus mejores análisis/artículos, primo.

Desolado me quedo.
D.

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