12 de septiembre de 2012

15M: 15S + 25S

El debate prosigue. Ahí van algunas líneas de reflexión. Carlos Taibo señala la cerrazón y falta de autocrítica del sindicalismo oficial que convoca el 15S: "¿qué hubiera ocurrido si entre los convocantes del 25S estuviesen, como sucede entre los del 15S, sindicatos de la policía y de la guardia civil? ¿Por qué se ha arrojado tanta mierda sobre la primera de esas convocatorias y se nos invita a olvidar, una y otra vez, los equívocos que marcan la segunda?". El anarcosindicalismo denuncia abiertamente a CCOO y UGT y las equipara al PPSOE que con su Cumbre Social invisibilizan una respuesta más contundente a las agresiones socioeconómicas del "ajuste". Y los libertarios intentan darle cuerpo político.

El 15M era hasta ahora la suma de todos esos actores y más. Hasta alcanzar si no el 99%, sí el 70% de las encuestas. Ante la acción de "toma el congreso" del 25S el quincemayismo se debate entre la insurrección y la (r)evolución estancada en parodias autocomplacientes, sin impacto ninguno. Se expresa así, entre otras cosas una diferencia clave entre las culturas políticas del movimiento 15M. Los argumentos esgrimidos apenas ocultan la verdadera disyuntiva: ¿confrontación o consenso?

El 15M se debate entre las espumas y las olas, que escribe Amador. La espuma sería el 25S concebido como batalla final, no como inicio de un proceso abierto e incluyente. La ola sería el sustrato del 15M, que también es clima, atmósfera, contrahegemonía ideológica de largo aliento. Ninguno de los dos textos, ni el primero de Madrilonia, ni el segundo de Diario.es (dos platafomas de discurso significativas, respectivamente, del sector movimientista e intelectuales de 15M) acaban por decantarse. No se sabe bien de qué lado están, qué convocatoria apoyan. ¿O se identifican con ambos sectores?

El debate me temo que resulta poco operativo. Perdemos un marco interpretativo común que se nutría de la diversidad interna y aseguraba la condición del 15M como mayoría social. Para superar el momento actual que puede llevar a la ruptura, a escisiones que el bloque de poder explotará a su favor, sugiero pensar en cómo hacer compatibles los dos sectores señalados. Combinados en tiempos y formas, sin un plan de acción cerrado ni totalizador, ambos han asegurado el triunfo de los movimientos sociales. Para ello debieran producirse una serie de posicionamientos. ¿Cabe intentarlos?

La convocatoria del 15S de los sindicatos podría servir de paraguas institucional para las acciones vinculadas al 25S. Estas últimas debieran exteriorizar la radicalidad del 15M sin marginarlo hasta el punto de cortar amarras con el marco institucional. Más en concreto.

La "Cumbre Social" no merece ese adjetivo si los sindicatos (y partidos afines) no dan cobertura jurídica, respaldo institucional y discurso legitimante a los compañeros del 25S. Antes que mea culpas y actos de contrición por su responsabilidad en las políticas que padecemos sus líderes bien podrían:
- autoinculparse en los procesos que afrontarán quienes participen el 25S,
- mostrar cuando menos respeto o respaldo a la desobediencia civil, haciendo pedagogía que rebata las absurdas acusaciones de golpismo con los que se ataca al 25S,
- controlar con firmeza las operaciones policiales, contextualizando la posible violencia de la autodefensa con la violencia jurídica y policial que viene padeciendo el 15M;
- y denunciar o incluso pagar las sanciones que se derivarán de los procesos que se abran.

En justa correspondencia el 25S podría avanzar en los siguientes puntos:
-  profundizar aún más su desmarcaje, formulado ya como crítica explícita, a la antipolítica que explota la ultraderecha;
- exigir una salida que comprenda más democracia y más parlamento: la convocatoria de elecciones constituyentes con un gobierno interino que en ningún caso pudiera ser solo del PPSOE;
- exigir de ese gobierno interino una auditoría de la deuda, para determinar cual es legítima y debe pagarse, en qué plazos y condiciones, y cuál no se pagará como deuda nacional de las generaciones futuras, sino como deudas privadas y delitos de fraude y estafa;
- la agenda de demandas inmediatas no debiera extenderse (mucho) más. Aunque la propuesta de rodear el Parlamento resulte radical, las reinvindicaciones no pueden perder el apoyo mayoritario. Es el colchón social que complementa el anterior colchón institucional. Sin ambos la caída en la marginalidad y la criminalización puede resultar fatal.

Poco más resultaría necesario para que ambas partes, sumadas, recobrasen fuerza como un único artefacto político-social, novedoso e innovador. La capacidad de sorpresa y de interpelación que tuvo el 15M en su arranque se vería regenerada.

Apenas hace un año y medio que surgió el 15M. Cualquier partido, sindicato o administración daría lo que fuese por representar a un sujeto tan inclusivo y, al tiempo, con tal contundencia de discurso. El 15M representa un consenso antisistema que resulta radicalmente democrático. Pocas veces como ahora las fuerzas sociales transformadoras han contado en este país con un aliado tan claro.

El camino señalado se antoja como obligado si queremos que el 15M siga impulsando un cambio político y cultural que ya resulta impresionante, pero que ahora amenaza desdibujarse en reivindicaciones de su verdadero ADN revolucionario o sus esencias intangibles. Urge afrontar discusiones más operativas. Nos va demasiado en ello y en las bifurcaciones que se avecinan. Podemos perder el camino. Ya sabemos que lo importante era recorrerlo, asegurémonos de que no se acabe tan pronto.

Ilustración de Enrique Flores, magnífico.

3 comentarios:

logicasimulada dijo...

En primer lugar, decir que no me sorprende la crítica que está recibiendo la convocatoria del 15S. Aunque es cierto que por motivos de trabajo este verano he estado bastante desconectada, no he dejado de ir echando un ojo a las distintas convocatorias ciudadanas que van teniendo lugar: tengo pleno conocimiento del 25S, pero apenas recordaba un eco lejano del 15S. Parece una convocatoria creada para los sindicatos mayoritarios donde los ciudadanos como tales no tienen representación, como en un primer momento parecía ocurrir el 29M donde dejaron bien claro que se desmarcaban del movimiento del 15M. También es cierto que el 25S se ha dado a conocer mucho más por sus críticas que por sus propuestas, desgraciadamente. Sea como sea, son dos convocatorias que contienen unas críticas y algunas soluciones, o por lo menos pueden ser el germen de ellas.
Comparto plenamente la opinión de compatibilizar lo que parecen ser dos sectores diferenciados en uno solo. Si nos paramos a observar cualquier cosa veremos que las diferencias son siempre muy numerosas, pero que también hay algún punto en común. Ese punto en común es el que permite llegar al consenso, y es éste último el que permite que haya un avance, una revolución. Si cada discurso discurre en un plano paralelo a otro sin mezclarse, no se nutren ni cambian nada: cada uno permanece tal y como comenzó. En cambio, si se establece diálogo, dos discursos pueden verse enriquecidos, el uno con el otro, y dar lugar a uno nuevo que los integre superándolos. Y es aquí donde resultan importantes las propuestas concretas, en este caso de VSB, que tanto el 15S como el 25S podrían tener en cuenta para retroalimentarse y hacer de ambos un movimiento mucho más fuerte y cohesionado. Y como estas, tantas otras. Se trata de comprender que estamos en un mal momento económico, político y social, que nos afecta a todos en mayor o menor medida, y que necesitamos soluciones. Y sobre todo, que estas no caen del cielo: hay que proponerlas, y una vez propuestas no pueden ser desechadas sin más, tenemos que poner de nuestra parte para hacerlas más fuertes y dotarlas del sentido necesario, teniendo en cuenta que este problema no incumbe a unos pocos sino a todos nosotros. Es decir, que no vale señalar todo lo que está mal de una propuesta sin aportar a cambio soluciones, del mismo modo que no vale hacer oídos sordos a las nuevas propuestas que se hacen sobre las más viejas.
Personalmente me parece de sentido común que cualquier convocatoria en contra de la política del actual gobierno respalde la desobediencia civil: existe un número escandaloso de políticos corruptos ejerciendo el cargo, y tenemos una ley electoral de risa. Sólo estos dos ejemplos arrebatan toda legitimidad al gobierno. Y hay muchos más. Movimientos como el 15M son la verdadera oposición de la que disponemos ahora mismo... pero habrá que ver cómo establecerla dentro del marco institucional (y ojo que con esto no digo que el movimiento tenga que institucionalizarse, pero éste busca modificar los modos de actuación dentro de la institución).

VSB dijo...

Guauu! Logicasimulada no sabes cuánto me animas a seguir escribiendo sobre el tema... lo hacía ahora mismo. Prometo abrir la semana con otro post. A ver qué te parece. Mil gracias por compartir tu lectura.

logicasimulada dijo...

¡De verdad me alegra oír eso! Me encanta el blog. Desgraciadamente lo he descubierto en un momento en el que no dispongo de mucho tiempo, pero me gusta ir leyendo todo lo que aquí se va posteando. A partir de octubre prometo ser más constante... voy a echarle un ojos a ese post :)

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