30 de noviembre de 2012

¿Perdón? Que se disuelvan y entreguen las armas (el PSOE)

Algunos "militantes" del PSOE (¿por qué no enseñan el carnet, con nombre y apellidos?) han pedido "perdón" en Youtube. La plataforma de videos digitales se transforma en confesionario donde las bases anónimas hacen un acto de contrición. La asunción pública de responsabilidades la realiza la militancia, ausente en los gobiernos "socialistas". Y el video se enlaza a una columna de El País. Desde este púlpito, un medio que da voz preferente a las elites, se sostiene que "Los socialistas deben reconocer sus culpas y mostrar su voluntad de rectificación y cambio". Así, sin distingos. Sin penitencia ni propósito de enmienda. Menos aún exigírsela al aparato de partido.

Este caso ilustra bien la esfera pública en ciernes. La estrategia combina los medios digitales emergentes (que desde el 15M abrieron, cuestionaron e impugnan las agendas oficiales) con un medio "de referencia" (en crisis profunda, como el bipartidismo que cimentó). A la viralidad digital, se suman la legitimidad y el alcance del "periódico de prestigio". Un mensaje moral vacuo (sin compromiso político), propio del populismo, intenta abrir el debate partidario. Pero el confinamiento de las bases a un discurso de valores, mientras los ideólogos y los cuadros se ocupan del programa y del aparato, limitan mucho el potencial de regeneración y profundización democráticas. 

Se anuncia también en otros medios, que un autodenominado PSOE 3.0 se reunirá con la cúpula del PSOE. ¿Con qué agenda? ¿Con qué respaldos y, ya puestos, con qué visibilidad, acceso y participación para el público? Una organización red lo es si cuenta con tales recursos. A pesar de ello, es de alabar este paso por su inconformismo ante la satisfacción de Ferraz con los pobres resultados del PSC. Demuestra inteligencia estratégica, coordinando el populismo digital y la tácticas mediáticas de un entramado editorial-partidario en declive. Lo emergente y lo obsoleto van juntos. Y, con todo, se rebelan también la osadía y ambición de miras de quienes tiran la primera piedra. Le han puesto el cascabel a aquel felino que Felipe González tomó prestado de Den Xiao Ping: “No importa el color del gato sino que atrape ratones”. Ojo: Ferraz ha organizado un gran acto en el madrileño Palacio de Congresos y Exposiciones el domingo 2 de diciembre para festejar el 30º aniversario del primer Gobierno de Felipe González, que tomó posesión el mismo día de 1982.

No son los fieles, la castigada militancia socialista, sino sus jerarcas quienes debieran hacer penitencia y propósito de enmienda. Son estos últimos quienes tienen que rendir cuentas, permitir su recambio y mostrarse receptivos al mayoría social que cree en la existencia de un ente llamado PPSOE. Son tres exigencias inherentes a todo representante que se precie de democrático. Y eso parece demandar el sumo sacerdote de Internet: el internauta anónimo que ya dio su feedback, respuesta inmediata. Posibles manipulaciones aparte, la sentencia parece firme en los tres momentos de tres días distintos en los que he escrito este texto. Consultando las reacciones en Youtube, los "no me gusta" doblaban siempre a los "me gusta". Una respuesta anónima recogía la noche de estreno del video el mayor número de adhesiones: "No basta con pedir perdón. Disolveos y entregad las armas." La retórica de la Ley de Partidos se vuelve contra quien la promovió como una de las claves de un consenso excluyente con el PP (nunca requirieron el consenso del resto de fuerzas parlamentarias).

Además de la mala leche que destila el comentario (propio de la impunidad que brinda el anonimato digital), podría ser reinterpretada por la disidencia interna del PSOE en provecho propio. Internet también, ante todo, es y debiera continuar siendo eso: una plataforma de convergencia para tejer consensos inclusivos, de forma colaborativa y horizontal.

¿Qué pasaría si el PSOE se incorporase, con todas sus consecuencias y en versión digital, al proceso deliberativo que iniciaron las multitudes quincemayistas? El Zapatero de 2004 invocaba "la democracia deliberativa". ¿Qué pasaría, pues, si la militancia socialista, tras de este primer chapuzón, se disolviese en el tejido social que agita la Red para pedirle a sus profesionales que depusiesen las armas? Va en serio. En lugar de a Den Xiao Ping (y en consonancia con su cariz post-Felipista) la militancia crítica del PSOE podría leer a Ho Chi Minh y esforzarse por "moverse en el seno del pueblo como pez en el agua". Objetivo: disolverse en la multitud que defendió las plazas como ágoras germinales de una democracia real. Siguió creciendo en las mareas que reclaman las plazas de los hospitales y las escuelas públicas. Todo empezó solo hace año y medio. ¿A que parece mucho más? Y es que desde entonces han ocurrido muchas cosas. Siete de cada diez votantes forman parte de esa ola desde su inicio. Y quienes han aprendido a surfearla han obtenido resultados considerables. Las elecciones de Galicia y Cataluña han alumbrado nuevas candidaturas que afirman no representar a los indignados. Al contrario, AGE y las CUP afirman que es la contestación social la que les representa. Se ponen, por tanto, a su servicio. Ya veremos cómo y si son capaces. El reto no es fácil, los recursos, pocos.

Pero ahí reside el verdadero punto de inflexión: invertir el juego de la representación política y recuperarla como mandato de una ciudadanía soberana. Hace tiempo que esta se muestra como un sujeto comunicativo y político de pleno derecho. Desmiente electoralmente la etiqueta de movimiento anti-político y anti-democrático que le colgaron. Se la arrancó con el rotundo fracaso de Mario Conde allí donde podía despegar (su Galicia natal) y con la reducción a la mitad de los votos de la xenófoba Plataforma per Catalunya. En cambio, la radicalización del discurso sindical, la resistencia y la desobediencia noviolentas ante los recortes de derechos y libertades implican una alfabetización democrática de la sociedad civil y una repolitización social con frutos inimaginables hace unos meses. Y, por tanto, con un alcance futuro insospechado.

No se olvide tampoco la segunda parte del mensaje que en Youtube se dirigía a los barones del partido. "Entregad las armas". Venía a decir: utilizad vuestras tribunas, vuestros puestos de representación y gestión institucional para deponer la estrategia del palo y la zanahoria con la calle. En vez de pretender pescar (con tan poco éxito) en río revuelto, ¡al agua, compañeros! "Be water, our friends". Transitad del partido red clientelar al partido red social. En vez de intentar capturar solo votos, convertíos en sostén, red de apoyo y seguridad, altavoces y delegados de las protestas, propuestas e iniciativas democráticas en curso.

Quizás aún sea tiempo de deponer las armas y abandonar el búnker, para convertir los cargos de representación institucional en terminales de la segunda transición que está ocurriendo. Para eso habría que ofrecer ya algo: pedir (o desbloquear) una auditoría de la deuda; plantear un referéndum que determine qué pagamos, cuándo y a qué interés; minar el Gobierno de Mariano Rajoy (en lugar de ofrecerle consensos) y forzar unas elecciones constituyentes anticipadas (tenemos que renovar el pacto social que vulnerasteis).

¿Seguimos? ¿Para qué? Con que el PSOE exigiese del Ministerio de Interior una tregua; o mejor aún, si mostrase respeto por quienes defienden esto en las calles... si ofreciese un plan de gobierno basado en (¿alguno de?) estos tres puntos, la ciudadanía no le absolvería... una parte muy sustantiva le daría su voto. Y quienes no, seguro que celebraban que el PSOE no fuese a acabar como el PASOK, ni España como Grecia.

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