21 de diciembre de 2012

Espectáculos crueles y porno

No, no me refiero a las portadas y titulares de hoy. Aunque bien podría ser. La crueldad y el sexo convertidos en espectáculo, desactivados de su potencial emancipador, son materia prima de los medios. La violencia física y/o genital inunda nuestras pantallas y miradas. ¿Cabe reflexionar sobre esto y reivindicar otros relatos del dolor y el exceso? Esto hace Félix Ovejero en un ensayo estupendo, La ética de la crueldad, que me regaló JLV y del que copio estas dos citas:

* "El aspecto subversivo de la crueldad es que cambia el foco: lo retira del objeto y lo vuelve hacia el espectador. Quizá entonces el espectador comprende que no es un transeunte por el exterior de los acontecimientos, que no es testigo sino cómplice del robo de significado a la realidad, de convertirla en un espectáculo para nuestra dicversión. La crueldad vuelve la realidad otra vez peligrosa, nos arrebata el mando a distancia de tal manera que no podamos cambiar a otro programa cuando nos duele lo que vemos".

* "Somos turistas de las grandes emociones, nos acercamos a ellas pero no demasiado, visitamos los campos de batalla de la existencia cómodamente sentados en una butaca. Miramos la muerte de frente pero nadie muere. Matamos a través de intermediarios y por tanto no necesitamos sentirnos culpables de nuestros impulsos agresivos. Somos voyeurs espiando por un agujero en la pared a los vecinos, que hacen el amor mientras nos masturbamos".

* Somos especatadores perversos, en términos de Zizek, que se piensan transgresores sin cuestionar nunca la autoridad. "Nos asomamos al horror pero con la seguridad de que no nos perseguirá en nuestras vidas una vez que hayamos cerrado el libro. ¿No es magnífico? Vivir experiencias intensas que no afecten lo más mínimo al discurrir de lo cotidiano, soñar pesadillas pudiendo decidir cuando abrir los ojos. Y todo ello sin enfrentarnos a la pesadilla de lo real, sin mancharnos las manos, sin desafiar al poder ni a sus perros guardianes".

* "La pornografía nos da control, suprime el riesgo que existe en las relaciones interpersonales, pone distancia entre nosotros y el peligro de estar vivos. Eliminando la relación física y emocional, la pronografía me reduce a un ser anónimo que hac eado de formar parte de la realidad; sin contacto, sin sentimientos, sin empatía, sin ningún intercambio. Estoy a solas con mis respuestas biológicas".... somos "consumidores descontextualizados de intensidad".

* Y dos citas finales, que dan cuenta de lo que podríamos llamar la economía mediática del dolor una recogida por F. Ovejero "¿No comenzamos ya el día desayunándonos el tercer mundo con nuestro colacao y nuestro café?" y otra por Yohai Benkler: "W. R. Nelson, publisher of the Kansas City Star in 1915: “Newspapers are read at the breakfast table and dinner tables. God’s great gift to man is appetite. Put nothing in the paper that will destroy it.”

Ejercicio: Pensar en la matanza y la carnaza consumidas en esta semana. ¿Cómo se puede desplegar esa complicidad con tanto vaciamiento de significado? Imaginar otros relatos crueles y éticos que hagan insoportable vernos como consumidores de las guerras entre soldados y cuerpos de baja intensidad.

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