1 de enero de 2013

Hay que venir llorados de casa

Dentro de un tiempo alguien parirá un remake español de esta miniserie italiana, también convertida en película. Se afirmará que estos años fueron "los mejores de nuestras vidas". Os recomiendo verla para llorar a chorros y arrancar el 2013 sin legañas nostálgicas. Hace el repaso a una generación que amó la revolución y que triunfó por ser capaz, al menos, de escoger su forma de derrota. Y así, con lucidez y sin gimoteos, se reivindican protagonistas de una historia que pueden considerar propia.

En las antípodas de Cuéntame, La meglio gioventù, sirve con creces a mi único propósito para el nuevo año: "Hay que venir llorados de casa".
Tomo esta frase de Simona Levi; quien añade:
"Las legítimas ilusiones, los sueños, los dogmas, la fe hay que llevarlos con nosotros pero guardados en el fondo de nuestro corazón/mente.
"En el espacio común de la lucha solo se vuelcan cosas concretas que se puedan/deban conseguir".
Se trata, pues, de "una invitación a no molestar a nadie si no se está dispuestos a tenerlo claro, a aportar soluciones, no problemas." Aquí podéis seguir leyéndole.

Lo dicho: A llorar a casa.
Y que el 2013, a pesar de los botes de humo, las lágrimas que nos mostremos sean de alegría.

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